La comida dejó en la sobremesa un sabor amable. Uno a uno, los amigos fueron retahilando a través de risas y complicidades recuerdos de viajes, de cumpleaños, de otras comidas... y en la cabeza de Manuela, se reescribió una nueva narración a partir de esas imágenes olvidadas. Manuela reía y se reía con la vida que había dejado atrás y que ahora, recuperada, le regalaba esa sensación reconfortante de que todo aquello que había vivido había valido la pena.
Alicia, amb aquests textos encara viatjo fins a aquella petita classe amb l'estufa durant l'hivern... Quins records!
ResponEliminaÀnims amb el blog, tot i que veig que t'hi estàs aficionant, eh! jeje!
Un petó molt fort!
Blai, quina sorpresa. M'encanta trobar-te per aquí i recordar aquelles classes amb fred inclòs.
ResponEliminaEm passo pel teu.
Un petó,
Alicia