...y el viento trajo un rastro que sabía a riachuelo transparente, a madroños, a olor de tierra cuando se despierta antes de que salga el sol, a hamacas bajo la sombra del lledoner, a grillos que hacen soñar, a lunas escondidas, a remolacha, a hileras de patos en busca de su charco, a tormentas secas, al crujir de la leña, a frío mordaz, a música que llega hasta las vigas, a serpientes de escaleras, a bosques que abren brechas infinitas... Y todo, todo lo recogí en mi mano, soplé y lo dejé volar más allá de donde alcanzan mis ojos.

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