Hubo una vez en que el fuego de tus labios abrasaba mi aliento y la seda de tus yemas dibujaba mi deseo. Hubo una vez en que el tiempo se detenía en cada suspiro, en cada tramo de escalera, sin importar el oleaje del sin sentido. Hubo una vez en que la vida se balanceaba entre una espera y un encuentro entre un verbo y una pausa entre soplidos que traían besos.
y hoy teje hilos de recuerdos y nostalgias por ríos sin caudales, por lunas escondidas, por olvidos, por pesares.
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