dimarts, 6 d’agost del 2013

TAJANTEMENTE


Tajantemente, Jan sale en un santiamén por la puerta del bar. Se para ante el espejo y teme que su mente empiece con el balbuceo rutinario: 
-Jajaja... Tatata... Tetete... 
Esa noche la taja sólo le dura dos horas. Después todo vuelve a la normalidad. 

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