dissabte, 21 de desembre del 2013

¿DE DÓNDE SALES, TÚ?


Sin tierra a la vista, el náufrago siguió a la deriva. Así estuvo viendo pasar muchas lunas y soles. Después de un tiempo incalculable, de las gotas que caían de sus manos y sus pies se formaron hilos de destellos líquidos que germinaron en el azul del cielo y del mar y se hizo el horizonte.

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