Llama a mi puerta esa parte de mi historia que no dejo entrar. Insiste, reclama, merodea... Se cuela y se queda! Labra sus huellas en cada golpe que da. Intento zafarme de esa verdad huyendo entra la música, las palabras... Nada qué hacer: como un muro infranqueable, me zarandea, me noquea, me deja sin aire, sin ser. El abismo me empuja hacia mi, el oleaje arremete sin condición: me sacude, me trocea me diluye, ya no estoy.
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