Hay precios que son impagables. Por ejemplo, ser uno mismo. -O intentarlo. Se requiere de cierta fibra muscular colocada en partes invisibles que actúa por todo el cuerpo cuando éste se vence a la ausencia. Otro caso es el de retejer la piel ante los cambios de rasante. -O es lo mismo? Hay que dejar en el asfalto lo desechable y saber qué forma parte de tu huella, para llevártela a cuestas, aunque pese, aunque parezca extraña... hasta que te reconozcas. Nada comparable, por supuesto, con el arte milenario de mirar al vacío y comprender que en todo abismo hay brotes de todos los tiempos.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada