QUÈ HI TROBARÀS?

Activitats de narració oral:

* Sessions de contes per a Nadons, Infants, Adolescents, Adults, Persones de la Tercera Edat.

* Tallers de formació: "La narració oral, eina didàctica a les classes de llengua", "narració oral i conflictes a l'adolescència"

* Regala un conte personalitzat

Jugant amb les paraules:

* Contes per narrar tantes vides com universos n'hi haguessin.

* Poemes

* Articles d'opinió

* Entrevistes imaginàries.

* Imatges, vivències, pensaments per compartir.

* Actes per poder escampar la boira quan l'ànima se sent en compressió.

* Lectures per obrir camins.

* Temps de silencis fets paraules.

dilluns, 24 d’octubre del 2011

EL LUTO DE LA VIUDA


De día llevaba luto. Paseaba su dolor por todas partes; hasta haciendo la comida para sus hijos se ponía un delantal negro y cocinaba sin escuchar su programa de radio preferido a pesar de que esa costumbre la había mantenido desde que se casara con su marido, don Manuel Torres. Ahora, ya no. Todo cuanto hacía o decía remetía siempre al decálogo de la viuda perfecta, por lo que era la más admirada de entre todas las beatas.

Con ellas se pasaba largas tardes organizando y ayudando cualquier cosa que el cura de la parroquia les pidiera y con él siempre acababa llevándole unos roscos que le agradecía de forma muy especial y que ella le correspondía desde una sonrisa discreta y delicada con la que él tenía más que suficiente.

Poco se podía imaginar que llegado al punto de la media noche, esa sombra de dulzura que quedaba en su recuerdo se transformaba en el arma más voraz de todas las que podían transitar las calles de la ciudad. Enfundada en su traje especial recorría todos los rincones más insospechados en busca de depredadores humanos que estuvieran abusando de sus víctimas.

Había confeccionado una lista muy especial para seleccionar a sus futuros candidatos a morir. En ella cabían todas aquellas personas que suministraran a sus víctimas, aunque fuera en pequeñas dosis, pociones envenenadas y poderosas como la mentira, la arrogancia, la injusticia, la humillación... El goteo que llegaba de un día tras otro dejaba un poso profundo y negro de dolor, o de miedo, o de desilusión... con el que conseguían que su víctima se llegara a preguntar qué sentido tenía seguir viviendo.

Cuando esa demanda, en forma de plegaria, llegaba a través de las ondas silenciosas a la viuda, ella con sus poderes especiales, ejercía la justicia con tal firmeza que no había lugar al error. A veces llegaba rápida como un oleaje repentino y se producía un paro cardíaco durante la noche, cuando el depredador dormía; otras, la justicia iba llegando a través de las dosis exactas de cianuro, mientras la viuda escuchaba su programa preferido en la radio, tal y como le ocurrió a don Manuel Torres.

dissabte, 22 d’octubre del 2011

CAMINOS


Siguió por un camino supuestamente equivocado y se encontró con su rastro. ¿Eso era mío?, pensó, y recogió la puesta de sol que estaba a punto de clausurar la última chispa de luz, provó algunos madroños y los reconoció como frutos de su juventud, tocó piedras y rocas que ya no recordaba y entonces, se puso a llover y con la lluvia se le resbaló todo menos lo esencial para seguir en si misma. 

dilluns, 17 d’octubre del 2011

ENYORANCES D'ESO


Aquesta nit enyoro els nois i noies d'ESO. Als més petits, quan comencen a primer i no saben on aterren i miren les parets de les aules com si fossin un element estrany imposat a les seves vides... i als més grans quan els afectes han instaurat un codi de respecte i confiança que va més enllà dels dogmes i els currículums.

Aquesta nit ploro per companys que no tornaré a veure, al costat dels quals he après que es pot ensenyar amb alegria, amb rigor... però sobretot amb aquella tolerància que et fa fabricar un vestit a mida per a cada persona. I enyoro els companys amb qui hem cregut una manera d'ensenyar i de fer persones. Enyoro el saber-me en una casa plena de racons per endreçar, sí, però viva i amorosa per a tots els qui entraven per aquella porta.

Aquesta nit enyoro massa coses que han format part de mi i que de cop han desaparegut com si es tractés d'un contagi mortal, com si tot el que hagués existit formés part d'un núvol viatger, que està de pas, i que em mira dient-me que allò que em pensava, allò pel qual hem deixat ànimes i hores només era un miratge, una seqüència d'un temps fràgil i sense futur.

Aquesta nit, que en fa de nits, intento mirar cap endavant enfocant uns altres ulls, aquells que un dia, en unes altres parets, vam compartir ingenuïtats i que ara, ja adults, dibuixen un altre escenari en què desplegar raons i històries i em sento afortunada de trobar en ells i en els nous companys l'alè generós i alegre del que havia perdut. I començo a riure i a sentir que val la pena seguir-ho intentant per ells. Només per ells. Com el riu que segueix el seu curs perquè necessita trobar el mar que l'empara i l'acull.

dijous, 13 d’octubre del 2011

EL CÁNTARO QUE IBA A LA FUENTE


Tanto fue el cántaro a la fuente que aprendió el camino solito por lo que su dueña se quedaba en casa tranquilamente, leyendo y tocando el piano, esperando que regresara con el agua a rebosar, la más fresca que había por esas tierras. Contenta y orgullosa de tener el botijo más virtuoso, lo cuidaba como si fuera su mayor tesoro. Incluso se ponía en la puerta para decirle adiós cada mañana y él, con esa elegancia que tienen los objetos que se han forjado con la tierra y las manos, hacía su caminito sin deternerse. Poco le importaba ser el centro de las miradas de otras mujeres vecinas que no tenían la suerte, como él, que sus cántaros hubieran sido educados desde la autogestión que habían difundido algunas ideas avanzadas de la Europa decimonónica. Él seguía sus impulsos y sus doctrinas y pasaba esparciendo vibraciones, contorneándose en las curbas de sus surcos...

Quiso la envidia mediar entre los corazones débiles de sus porteadoras y un día, una de ellas, o quizás todas a la vez, se encargaron de que ese cántaro no regresara nunca. Por el camino, hecho añicos, lo encontró su dueña. Igual que hiciera Isis con el cuerpo de Osiris, así se propuso hacer ella hasta reconstruirlo. Nunca nadie supo lo que pasó en realidad en esa mañana de sol tardío, aunque algunas lenguas ya se encargaron bien de difamar y achicar la vida de los botijos y de otros objetos para que, por si acaso, a ninguno más le quedaran ganas de ir solo a la fuente o a ningún sitio. Incluso se molestaron en crear una frase hecha para avivar los miedos, que es el arma del covarde y para repartir moralidades a su antojo.

Pero este no es el final de esta historia. De hecho, es una historia sin final porque el cántaro, con todas sus grietas a la vista, se reconvirtió en regadera y aún ahora, da de beber a las flores más bonitas que se han visto jamás. 

dimecres, 5 d’octubre del 2011

DEJAD LA FIESTA EN PAZ


Esa misma noche dejaron la fiesta en paz, que es lo que siempre les había pedido Sofía a los artistas cuando sin sin ton ni son se ponían a cantarle bajo su ventana y los vecinos se exclamaban ante tanto alboroto. Entonces la muchacha, que siempre mediaba entre unos y otros haciendo alarde de esa frase hecha, ponía punto y final hasta la siguiente noche. Y así hubieran seguido si no hubiera pasado que la noche de ese día, cuando todo estaba pasando como cada vez, los músicos se propusieron hacer caso a Sofía y se tomaron la sugerencia al pie de la letra. Fue tan literal el enfoque que ya no hubo más fiestas ni en paz ni en guerra para celebrar, por lo que la calle dibujó un desierto sin gatos que la cruzaran ni persianas que subieran o bajaran ni transeúntes que marcaran sus pasos. Un vacío sonoro tuvo lugar entre paredes de celofán y cielos arrugados. A penas un ratón despistado salió corriendo por algún escondite sin descubrir. Y de repente, zas! Cayó el telón.

dimarts, 27 de setembre del 2011

SUS OJOS SE CERRARON

De tots els tangos, aquest sempre m'ha semblat sublim. La lletra és un fresc en cada vers i interpretat per la veu del gran mestre Carlos Gardel fa que la llampegada per tot el cos estigui assegurada.



Sus ojos se cerraron



Tango 1935
Música: Carlos Gardel
Letra: Alfredo Le Pera



Sus ojos se cerraron...
y el mundo sigue andando,

su boca que era mía

ya no me besa más,

se apagaron los ecos

de su reír sonoro

y es cruel este silencio
que me hace tanto mal.


Fue mía la piadosa

dulzura de sus manos

que dieron a mis penas

caricias de bondad,

y ahora que la evoco

hundido en mi quebranto,

las lágrimas pensadas

se niegan a brotar,

y no tengo el consuelo

de poder llorar.

¡Porqué sus alas tan cruel quemó la vida!
¡porqué esta mueca siniestra de la suerte!
Quise abrigarla y más pudo la muerte,
¡Cómo me duele y se ahonda mi herida!

Yo sé que ahora vendrán caras extrañas

con su limosna de alivio a mi tormento.
Todo es mentira, mentira es el lamento.
¡Hoy está solo mi corazón!


Como perros de presa
las penas traicioneras
celando mi cariño
galopaban detrás,
y escondida en las aguas
de su mirada buena
la suerte agazapada
marcaba su compás.
En vano yo alentaba
febril una esperanza.
Clavó en mi carne viva
sus garras el dolor;
y mientras en las calles
en loca algarabía
el carnaval del mundo
gozaba y se reía,
burlándose el destino
me robó su amor.









dilluns, 26 de setembre del 2011

LA CARTA


Había una vez, bajo un montón de escombros, una hoja con las letras desteñidas de correr de aquí para allá. Llevaba tiempo y tiempo arrastrándose por calles solitarias y caminos polvorientos, volando por copas de árboles que habían crecido con los años, descendiendo ríos de aguas rápidas y tranquilas y así estuvo vagando sin detenerse hasta que un día de sol de otoño, un niño que iba distraído jugando con la sombra de sus zapatos se la encontró.

Fue casi sin querer que su mano se le escapó para cogerla. Y cuando la tuvo consigo sintió como si hubiera conseguido dar con un tesoro lejano. Que extraña sensación, pensó. Había algo en su textura que le produjo un vuelco nada más rozarla y sin embargo aparentemente sólo era una hoja emborronada.

No tardó ni un minuto en reconocer algunos trazos. Fue al intentar leer las palabras que formaban que se dio cuenta que no estaban todas. Una extraña idea se le cruzó por la mente: ¿podrían haber desaparecido? Justo cuando estaba a punto de quitarse de la cabeza semejante estupidez, pasó el dedo por el hueco blanco que había dejado la supuesta palabra y que relucía en contraste con el tono amarillento del resto de la hoja y notó un extraño relieve. Apretando aún más la yema del dedo y poniendola al trasluz pudo ver perfectamente como, sin ningún atisbo de duda, el poso de la palabra, que había permanecido tanto tiempo en la superficie, había dejado una huella en forma de sombra. 

Toda su atención giraba alrededor de una pregunta: ¿pueden, unas palabras, decidir escaparse? ¿por qué? O quizás era más cuerdo pensar ¿por qué extraños mecanismos pueden desaparecer unas palabras escritas de un papel? Sin dejar de dar vueltas a sus interrogantes llegó a casa y se provisionó de todos los utensilios para llevar a cabo su investigación: la lupa, el líquido para hacer salir las tintas invisibles, el papel de calca y su papel de algodón capaz de reproducir cualquier trazo por muy diminuto que sea.

Y apareció ante él haciendo un juego de clarobscuro entre las palabras ausentes y presentes:

                                                                                           Figueras, 8 de Junio de 1939
Amor, Amor,

En algún lugar hay un trazo con tu luz, pero no alcanzo a verla desde esta celda. Despojado de ti y de tu sonrisa, imagino el mar cubriéndote el vientre y sueño con estar a tu lado cuando llegue el momento. Hay raíces que crecen fuertes por las adversidades que las abonan y confío que si algo me sucediera, tú sabrías querer por los dos y vivir por los dos. Dulce brisa de mi sosiego no dejes que se te lleven al otro lado, allí donde las tinieblas hacen su nido para serrar el alma y hacerla a pedazos.

Retruenan tiempos de silencio, de olvido, para dejar atrás atrocidades y vergüenzas, pero yo sólo siento tu canto para guiarme en esta soledad descarnada.

Diles a todos que estoy bien, que antes de lo que se imaginan volveré... Regresaré a nuestra cueva del Crit para hablarle a la luna de como te echo de menos, para enseñarle el mar a nuestro hijo, para llevaros en barca a los dos en busca de un mundo más ancho e infinito.

Con todo mi amor,

Raül Trueta

Alguna urgencia se despertó en el cuerpo del niño cuando, por fin, recompuso la carta. Quizás fue una corazonada de alguien que se creía en posesión de un secreto nunca sabido. El caso es que convenció a sus padres para que le ayudaran a hilvanar sus presentimientos. Era difícil tejer esa parte de la madeja con tan sólo un nombre y un lugar. Pero le llevaran a esa playa, la del Crit, y a esa cueva. Quién sabe lo que esperaba encontrar. Nunca sabría a qué mujer iba destinada esa carta. Ni qué hijo no conoció a su padre ni a sus últimas palabras... Pero en el interior de la cueva, cuando el silencio acalló hasta los latidos de sus corazones, le pareció escuchar un murmullo extraño, como de voces de cánticos que hacían resonar palabras. Palabras resueltas a llegar a su destinataria mientras la carta de donde procedían se iba perdiendo por calles y caminos polvorientos, volando por copas de árboles que habían crecido con los años, descendiendo ríos de aguas rápidas y tranquilas y así estuvo vagando sin detenerse hasta que un día de sol de otoño, un niño que iba distraído jugando con la sombra de sus zapatos se la encontró.


dilluns, 12 de setembre del 2011

EL FINAL DEL DIA XX


Aquest final del dia tanca amb unes passes ràpides per desempolsinar el sarró de les hores plenes. Porta la calma de la tarda quan el reg dels camps de blat de moro juga a mullar el cor distret de qui enyora el mar. Porta, també, el color marronós d'uns camps que dibuixen unes ombres llargues entremig dels bens que encara pasturen. Mentre el pastor espera parsimoniós, els esquellots sonen amb avidesa entre la mare i la més petita de les set cabretes que busca, amb delit, un nou xarrup de la seva mamella abans no vingui el llop. Mentrestant, les marietes del roure savi pugen i baixen per l'escorça fins a enlairar-se més amunt de les branques i així trobar-se amb l'òliva que fita la Torre del Moro esperant que aparegui el seu cavaller aventurer. Quan tot sembla esvair-se sota un cel rogenc que xiula colors canviants, apareix el so de la nit custodiat per un estol d'ocells que entren i surten esvalotats abans no troben el racó més còmode del niu. I així, el silenci, porta la remor dels pensaments tenaços, les simfonies de les bruixes que sempre arriben puntuals per acompanyar el somni dels desvetllats, dels enamorats o dels ingenus que encara esperen trobar-les volant sobre una escombra.

dilluns, 5 de setembre del 2011

LES POMES DEL SENYOR PEABODY


Avui m'agradaria recomanar aquest conte de més de tres-cents anys d'antiguitat i que Madonna ha adaptat fent un àlbum il·lustrat imprescindible de tenir i d'explicar. 

Quin és el poder de les paraules? Quin recorregut fan des del moment en què es gesta un prejudici, un rumor, una suposició, una mentida... agafen forma sota el mantell que les germina, les escollim i a partir d'aquí comencen el seu descens talment com si fossin ràpids incontrolables a mercè de corrents subterranis que et porten per llocs inesperats. 

De totes les classes que hi ha de paraules n'hi ha una que, utilitzada des de la ignorància o la voluntat de fer mal, pot resultar ser el tipus de paraules més cruel i devastador: són les paraules no dites, que inciten a pensar sota el paraigües d'una imaginació sense límits. I que, no tenint-ne prou amb el pensament, escampen el seu verí en forma de rumor.

D'això parla aquesta història: d'un rumor. Un rumor que va creixent entre els habitants d'un poble i que, com el cuc que va curcant la poma, va minant la imatge, el prestigi, la credibilitat d'un home que fins aleshores havia tingut una actitud modèlica i havia despertat l'admiració de tothom. I parla també del mal que causen les paraules que viatgen soles i de la dificultat de netejar aquest mal comparant-ho amb una estesa de plomes. 

Per desgràcia, tots hem conegut alguna persona que com el protagonista del conte un dia, sense saber per què, potser per enveja, per ignoràcia, per por, per la incapacitat que mostren alguns humans de mirar en el cor de les persones... potser per covardia... Un dia, dic, en el seu nom, han buidat tot de coixins i han escampat les plomes pertot arreu i tal com explica la història, després és gairebé impossible recollir-les i reparar el mal que s'ha fet. 

Aquest és un conte per a nens, però crec que som les persones grans les qui hauríem d'anar-lo llegint i rellegint de tant en tant per tal que entre tots plegats recordem, tal com diu el protagonista, el poder que tenen les paraules.  

dissabte, 3 de setembre del 2011

CARÍCIES DE MAR


Els finals d’estiu es resisteixen a marxar, com els llençols quan s’enganxen al cos en els càlids matins de primavera. Porten l’enyor com a bandera i esquitxen la mirada de records que volen romandre en l’esperit del temps en calma, malgrat que la quotidianitat hagi posat els motors en marxa i el frenesí estigui assedegat d’esperes.

En aquest temps d’impàs he somiat amb tu, amb tu i amb tots els blaus del mar que m’acaronaven la cara abans que el sol no m’escalfés la pell. Aquell bany en silenci, solcant el petit moviment d’onades amb els peixos donant el bon dia ha estat la meva medecina en un estiu en què els malsons han traspassat les fronteres del regne de la ingratitud i el desconsol i el desencís.

Respirar amb el moviment de les onades, caminar cap a un rumb de quietud, contemplar la dansa de les barques segons el vent que bufa, acompanyar els menjars amb converses amigues i mirades expectants, sentir la fressa de la mainada en el passeig de sota casa... m’ha ajudat a trobar-me amb un impuls que havia perdut.

No sé si hi ha algun fil kàrmic que m’uneix amb Calella. Sé que fa més de trenta anys el meu cor ja batejava pel carrer de Sant Roc i trepitjava la mateixa sorra i el mateix paisatge que ara segmenta les meves inquietuds i me les omple de les recompenses més grates... Sigui com sigui, al cap dels anys torno a habitar aquestes geografies com si es tractés de completar un cercle vital.

És curiós com durant aquest estiu he pogut conèixer una altra Calella que els meus records no tenien enregistrada. He pogut i puc gaudir d’un punt, el del barri de Sant Roc, que no té res a veure amb la imatge turística i agobiant de la resta del poble. Aquí la vida es respira a ritme de relacions humanes en què cada tarda els veïns surten al passeig a fer “la baraneta” i xerren i es miren i comparteixen retaules epidèrmics amb noms i cognoms.

Aquest estiu he pogut gaudir d’explicar contes bressolada pel soroll del mar, en el quadrat de davant de casa amb un públic generós i entregat a l’escolta i al compartir. He pogut disfrutar d’una Festa Major de Sant Roc amb un pregó que ja em va fer saltar les llàgrimes veient unes imatges d’una Calella o un barri de Sant Roc incipient i tan pròxim a uns records que no sé si són meus o fruit d’alguna revelació. Vaig entendre què significava per a aquelles famílies, tan arrelades en aquest paisatge, el mar, la barca... Res a veure amb l’ostentació que fan alguns nousarribats aliens de la memòria dels cors.


He pogut ser testimoni emocional d’una entrega total per part d’alguns veïns al servei d’unes festes en què han passat per diferents ofertes: des dels concursos de pesca o rescatar les bales a la platja o de competir per equips a veure qui s’enduia la síndria a cops de braça. He disfrutat de balls en un passeig ple de gom a gom i m’he sentit convidada a vessar llàgrimes antigues sentint la Sílvia Pérez Cruz a la platja de Sant Roc amb una calidesa i entrega com si la tingués al menjador de casa. He connectat amb sensacions llunyanes quan els cremats, amb les millors vistes, tenien gust de sal o els sopars de comiats estaven ben acompanyats malgrat que el buit de la tornada a la realitat del dia a dia començava a estendre les ales del no-res.

He sentit com la vida corre per les venes dels qui transiten per aquestes rajoles planes i surten a la nit a xerrar, a beure, a sentir el cant del mar... i a compartir cada alenada que el cos roba al temps per aturar-lo o per fer-lo nostre o per fer creure que, si vols, qualsevol nit pot sortir el sol. I m’agrada. Molt.













dijous, 1 de setembre del 2011

DE VUELTA A EMPEZAR


Hay días en que los silencios tendrían que repartirse por varios rincones de la geografía humana para dejar ahuecar algo parecido al perdón, a la gratitud o, como mínimo, al gesto amable de mirar a los ojos con humildad.

Hay días que es mejor acabarlos con un cine a l'Esbarjo-Verdi, por ejemplo, que hoy inicia su siguiente temporada, y reencontrarte con caras amigas y espacios entrañables. Es ahí, en esa oscuridad que envuelve la pantalla, que se crece el imaginario íntimo de cada uno y todo vuelve a ser posible.

dissabte, 13 d’agost del 2011

PREGÓ FESTA MAJOR DEL POLVORÍ 2011

Us deixo l'adaptació que vaig fer del conte de l'Alba Dalmau per al pregó de la festa major del Polvorí, d'ahir divendres, 12 d'agost.

Quan ens parlen de tresors, a gairebé tots se’ns dibuixa mentalment la imatge d’un cofre ple de joies, monedes d’or i objectes de valor. I ens imaginem que aquest tresor està amagat en algun lloc secret, com ho feien els antics pirates. Un lloc impossible de trobar si no és amb un mapa ple de missatges difícils d’interpretar excepte per a les ments obertes, creatives enginyoses...


No tots els cofres, però, amaguen joies, monedes d’or o objectes de valor. De vegades, hi ha tresors d’un valor incalculable, que ens ajuden a descobrir qui som i què volem, traspassant les pors que ens immobilitzen; tresors que expliquen per què ens trobem avui, aquí, a la Festa Major del Polvorí i què volem celebrar durant aquests dies. Tresors als quals no els calen mapes perquè són a l’abast de tothom. I són a l’abast de tothom, senzillament, perquè per aconseguir aquests tresors, només cal complir un requisit molt bàsic. Voleu saber quin és? Doncs, us convido a escoltar aquesta història.

Fa uns anys, en un lloc d’aquí i d’allà anomenat Shangri-la, hi vivia una comunitat feliç i coratjosa. Diu la història que a Shangri-la, ningú no tenia por de dir la seva i precisament per això, diuen que tothom era feliç.

Diuen, també, que quan altres persones d’altres pobles van saber de l’existència de la felicitat entre la comunitat de Shangri-la, de seguida van voler esbrinar on carai estava situada. El que no sabien aquestes persones és que Shangri-la és una terra que no té coordenades ni tampoc banderes, impossible, doncs, de trobar en cap mapa. És una comunitat que no coneix els idiomes ni té polítics. Els qui hi han estat diuen que només hi ha dues coses que defineixen Shangri-La: allà no existeix ni la nit ni la por.

Explica la llegenda que aquest fet, que no existís ni la nit ni la por era per la força i el coratge que es vivia en aquesta comunitat. I si és que hi era, a Shangri-la, la por, devia restar ben amagada en uns armaris profunds com pous sota formes molt diverses de pors i, segurament, si les haguéssim mirat pel forat del pany, les hauríem vistes amuntegades unes amb les altres. I ens hauríem trobat pors com: un cel negre com el sutge plegat com un llençol, per descomptat, o senyors malvats amb bigotis cargolats, o llops amb queixals ensangonats, o bruixes amb berrugues, o serps enroscades amb la llengua bífida, o lladres amb dits llarguíssims o fantasmes sense ulls. Però els habitants de Shangri-la de tot això, no en sabien res.

Un dia, un grup de joves de la comunitat, esperonats per la inquietud d’obrir-se al món, van decidir emprendre un viatge més enllà de Shangri-La, travessar les fronteres invisibles que encerclaven el lloc on havien nascut i descobrir altres paisatges. Van marxar una tarda assolellada, com cada dia, com cada nit que no existia, mar endins en un vaixell de fusta bressolat per l’oceà.

Al cap de les hores, el cel va començar a posar-se d’uns colors que ells mai no havien vist sobre el seu cap: taronja, vermell, lila, blau fosc, gris i finalment negre com un forat. I així, tot d’una, es van quedar a les fosques per primera vegada a la vida. Desconcertats per aquella experiència, topaven entre ells, contra les veles esteses, s’entrebancaven amb les cordes, queien escales avall... En aquest caos, van veure de lluny una llum d’un vaixell que s’hi acostava. Quiets i silenciosos, van esperar que arribés allò que fos que portava aquella llum, amb l’esperança que els ajudés a superar l’obscura situació en què es trobaven.

Quan la llum d’aquell fanal de la proa del vaixell nouvingut va arribar prou a prop del seu vaixell, aquest es va acostar gairebé a tocar la quilla i després d’un crit que va ressonar com si sortís del ventre d’una fera ferotge, homes i més homes van saltar dins el vaixell de la gent de Shangri-La, que no esperaven res semblant a allò que els va passar: els forasters, amb torxes i alguns amb espases van començar a saquejar-los el vaixell (el menjar, les robes, el vi... tot el que van trobar pel camí) i si algú se’ls posava pel mig en senyal de protesta, l’apartaven a cops i l’amenaçaven amb la punta de la seva espasa arran de coll.

L’endemà, en sortir el sol, els joves de Shangri-La no entenien el que havia passat, ni per què el cel s’havia ennegrit ni per què aquells homes els havien pres tot el que tenien. Van reconstruir les destrosses que els havien fet i van treure les provisions d’emergència que tenien guardades en un rebost. Però va tornar a arribar la nit, i de nou, el fanalet d’un vaixell acostant-s’hi, els forasters saltant d’un vaixell a l’altre i els joves, perduts i cecs en la negror de la nit, van patir un segon assalt. I encara, un tercer.

Després d’aquella tercera nit, l’endemà al matí van decidir que no podien seguir així: ja no els quedava res per menjar i ni una gota d’aigua dolça per mullar-se la boca. Havien de sobreposar-se a aquella situació si no volien ser cadàvers a la coberta d’un vaixell navegant a la deriva, i és que el temps que trigarien a tornar a casa, era prou per morir de set i gana en el camí.

Abans de res, però, havien de resoldre un problema si volien sobreviure: la por a la foscor. Van passar-se tot el dia rumiant... Espelmes? Però i si incendiaven el vaixell durant l’atac? Preparar-los trampes? Però sense veure-s’hi podria ser que fossin ells mateixos que hi quedessin atrapats... i finalment un d’ells va dir: “Sabeu del que m’he adonat quan la foscor s’ha escampat durant aquestes nits? Doncs, que quan el cel es torna negre, de bon principi no puc veure-hi res, però així que el temps avança, els ulls se m’hi acostumen i llavors comencen a aparèixer-se’m les coses, gairebé com si es fes clar.

Tothom se’l va quedar mirant esperant alguna cosa més i, aleshores, amb un tros de roba a la mà, va seguir explicant. Amb això, el que vull dir és que si ens tapem un ull amb un parrac de roba negra com aquest, els nostres ulls s’acostumaran a la foscor i quan arribin els forasters ens amagarem a les bodegues i ells, encara no acostumats a la foscor d’aquest lloc estaran perduts, com nosaltres fins ara, però aleshores, els nostres ulls estaran preparats per veure-hi com si fos de dia, i aprofitarem aquests minuts del seu desconcert per la negror del lloc, per guanyar-los la batalla”.

Així ho van fer. Van passar la tarda preparant aquells pedaços rodons de tela gruixuda i negra per tapar-se només un ull i així tenir-los a punt per quan arribés el moment del quart assalt. El que no sabien és que fent això s’estaven convertint en els pirates de Shangri-la.

Així, doncs, aquella nit, els joves pirates de Shangri-La es van amagar, com havien planejat, esperant l’arribada dels enemics, com cada nit. Quan aquests van saltar a la coberta i van baixar a les bodegues, van ser ràpidament sorpresos pels joves pirates que divisaven nítidament cada posició enemiga, gairebé com a ple sol. Amb cordes, van lligar els forasters als pals de la coberta del vaixell, van recuperar tot allò que els havien furtat i amb aquell pegat negre els ulls, que els recordava la seva victòria, van seguir el seu viatge.

Dies més tard, van arribar a terra ferma. Allà van establir-s’hi, i van aprendre a viure-hi, ara que havien conquerit la nit i ja no la temien. Aviat, però, van percebre un enemic molt més poderós que el de la foscor de la nit: la por en majúscules. Van descobrir que fora de Shangri-La la gent tenia por. Por, no només de la nit, sinó de totes aquelles coses que ells no havien conegut mai perquè les guardaven en uns armaris profunds com pous, però aquí, les pors t'assetjaven pertot arreu: por als senyors malvats amb bigotis cargolats, o als llops amb queixals ensangonats, o a les bruixes amb berrugues, o a les serps enroscades amb la llengua bífida, o als lladres amb dits llarguíssims o als fantasmes sense ulls.

Aquesta por era tan poderosa que, fins i tot ells que no l’havien coneguda mai, començaven a sentir-ne els efectes. Les seves mirades s’estaven transformant, aquell pegat a l’ull que els caracteritzava anava desapareixent de mica en mica. Si no feien res per vèncer-la, corrien el perill de no recordar el camí de tornada a Shangri-la.

Per sort, algunes veus del grup, segures de les seves capacitats, van alçar ben amunt aquells pegats i van recordar com havien aconseguit convertir-se en joves pirates: superant la por de la nit tots units, valents i emprenedors. Així va ser com esperonats per la força del grup, es van sentir capaços de mirar la por cara a cara, desemmascarar-la i fer-la desaparèixer.

Amb la derrota de la por i la victòria de la llibertat, la resta dels habitants d’aquella terra també es van sentir alliberats. Era tanta l’emoció i la felicitat acumulades que entre tots van fer una gran celebració amb música, balls, jocs... que va durar molts dies i moltes nits.

Diu la llegenda que després d’aquell viatge dels joves pirates de Shangri-la, any rere any, al voltant de les dates de la Mare de Déu, tots ells es reuneixen durant uns dies –i també durant unes nits- per recordar quan i com es van convertir en pirates, deixant palès com de petites coses, sense gaires recursos es poden aconseguir fites molt importants. I es reuneixen, també, per repartir tresors de felicitat entre tots els assistents, que no són res més que la capacitat de travessar les pors i poder escollir amb llibertat. I diuen que cada vegada hi ha més gent que hi va, en aquestes celebracions, i encara n’hi ha que pregunten com es fa per arribar a Shangri-la, aquell lloc on la gent no té por de ser com és i dir la seva, aquest lloc on les persones són lliures.

I sempre hi ha algú que, amablement, explica la història de Shangri-la i diu: si desplegues un mapa i busques Shangri-La pot ser a tot arreu. Només cal un requisit mot bàsic per trobar-la: no tenir por.

Bona Festa Major als pirates del Polvorí.











































































dijous, 11 d’agost del 2011

II FES RODAR EL CONTES A LA FESTA MAJOR DE CARDEDEU

Novament, dissabte 13, a la Festa Major de Cardedeu, farem la segona trobada de "FES RODAR ELS CONTES", al bar Les Moreres, a les 22h (al costat de l'Esbarjo-Verdi).

Vine a escoltar o a explicar contes, anècdotes... històries que ens facin riure, que ens sorprenguin, que ens emocionin...

PREGÓ DE LA FESTA MAJOR DEL POLVORÍ

Demà divendres, a les 19.15h, a la pl. de l'Ajuntament faré el pregó de la Festa Major del Polvorí amb la narració d'un conte de l'Alba Dalmau.

EL DRAGÓ


Cada nit, quan els llums il·luminen les façanes, el dragó baixa la paret blanca buscant aliment. I cada nit, la nena el mira, el saluda i li demana a sa mare que l’hi agafi, que el vol tocar. Al principi el dragó es resistia, genèticament està preparat per fugir de tot allò que se li acosti i seguint el seu instint ha arribat a ser un dragó de mitjana edat i n’està orgullós, ara ja no se’n resisteix. És inútil. Aquella dona té unes mans ràpides i sempre l’acaba agafant. Li diu alguna cosa que no entén i nota unes altres mans, suaus com la seda, càlides com les parets després d’un dia de sol i es deixa amanyagar. Sorprenentment, hi confia. Des dels seus ulls només veu una llum verdosa que el miren. Li agrada. Després la nena el deixa anar i ell busca menjar al costat del fanal.

Passa el temps. El dragó és més gran i la nena, també. Ara és el mateix dragó que baixa fins on és ella perquè l’agafi. A ell i a totes les cries. Les mans de la jove els acaricia un a un mentre els diu coses que ells no entenen, però senten que parla el mateix llenguatge. Després, com cada nit, la noia es desplaça fins a l’aparell de música i els dragons comencen a dansar amunt i avall. La paret es converteix en una pista de ball. Ella pica de mans i fa girar les rodes de la seva cadira al compàs de la música. La nit avança. Tothom descansa. Els dragons guaiten les llums.

DIÁLOGO CERTERO

-Dime que me quieres -le dijo él en un susurro.
-Claro que te quiero -le contestó ella mirándole a los ojos.
-Prométeme que no me vas a abandonar.
-Te lo prometo.
-Que siempre vas a estar a mi lado.
-Siempre.
-Entonces, ya me puedes llevar contigo.
Y la muerte se lo llevó en un soplo.

dimecres, 27 de juliol del 2011

DES DE QUIN PIS ET COMUNIQUES?


L'altre dia, passejant amb els meus pares, vam viure una situació que va donar lloc a una reflexió sobre com establim les converses entre les persones. En aquell moment, per poder-li explicar a ma mare amb una certa claredat el tema que acabàvem de viure, em va venir comparar-li la comunicació humana amb un edifici en què cada planta simbolitzaria un grau més o menys elevat del nivell d'intimitat de la conversa.

En aquest sentit, li explicava, un encontre informal i sense gairebé gens implicació afectiva estaria situat a la planta baixa, que són les converses típiques d'ascensor o de fer cua al quiosc. I anar pujant pisos simbòlicament suposaria anar ampliant el ventall de la conversa cap a aspectes més personals o de compartir idees o vivències més íntimes.

Tot aquest paral·lelisme, que no és res nou però que per a ma mare va ser molt gràfic, per al que em fa l'efecte que pot ajudar és per ser conscients en cada moment des d'on ens comuniquem i des d'on es comuniquen els altres respecte a nosaltres per tal de situar-nos uns i altres en la mateixa planta de l'edifici. Quantes vegades no ens han fet partíceps d'una confessió, per exemple des d'aquest àtic imaginari, quan nosaltres encara érem al primer pis i hem hagut de pujar-hi corrents per acompanyar el nostre interlocutor? O hem palpat la incomoditat escampant-se per la taula quan algú ha pujat o ha baixat de planta sense avisar i se li han escapat de la boca paraules que no eren d'aquell replà?

És fàcil deduir que per tal que les converses prosperin, entre altres coses, és necessari anar alhora recorrent les plantes d'aquest edifici imaginari. Però l'art de la comunicació depèn de molts factors i no sempre les coses resulten com ens hem imaginat o com voldríem. De vegades passem moments en què estem instal·lats permanentment en un pis i ens costa trobar a l'abast veïns de planta per comunicar-nos en igual sintonia. En aquest sentit, també hem de comptar-hi amb què hi ha persones que se senten més còmodes parlant per regla general des d'una planta i no els ve de gust canviar-se de pis per acompanyar el seu interlocutor. O, senzillament, hi ha qui desconeix encara de quants pisos està format l'edifici. A l'altre cantó del pèndol trobaríem aquelles persones amb un ventall comunicatiu prou ric i variat, capaces de saber recórrer amb intuïció, perspicàcia i empatia cada una de les plantes segons el moment.

Sigui com sigui, cada situació comunicativa requereix una implicació verbal i no verbal diferent i el joc consistiria a saber ajustar-la en cada moment respecte a nosaltres i respecte els altres per tal que les nostres converses siguin altament fructíferes, plaents, beneficioses, balsàmiques... i ens facin més feliços.

dimarts, 26 de juliol del 2011

QUIERO SER SIRENA


Desde niña, los cuentos de sirenas ocuparon el lugar central de sus historias favoritas. Algo había de fascinante en esos cuerpos mitad humano y mitad animal o en esa elegancia de movimientos que sostenían una belleza seductora. Fuera lo que fuera, para Elvira la posibilidad de convertirse en sirena fue algo que estuvo ahí, permanentemente, trazando las curbas cerradas de su vida y devolviéndole la visión que éstas le habían quitado en momentos cruciales. En ese mano a mano sobre el terreno existencial, con todos los recovecos que salían a su encuentro, siempre aparecía a flote el deseo de ser lo que a simple vista no era.

Sin embargo, nada fue fácil. Empezando por su terror al agua y su incapacidad para aprender a nadar. Ese mar que contemplaba cada verano desde su casa, parecía que la esperara para medirse las fuerzas. Ya podía Elvira poner empeño y valentía intentando desamilanar sus miedos echándose al agua con su chaleco salvavidas dispuesta a hacer todas las brazadas posibles para fortalecer sus brazos y batirse contra su enemigo o acercándose a las rocas y mirar el fondo del mar como un acto de desafío. El mar casi siempre le respondía con altivez e incluso con provocación como el día que a punto estuvo de llevarse el cuerpo de su amigo Jesús y tuvieron que salir los pescadores a pelearse con las olas.

Ese fue uno de los pasajes más difíciles entre los demás. Aún después de muchos días, las pesadillas seguían acompañando sus noches. En algunas de ellas, Elvira se veía arrollada por aguas negras y cuando ya se creía muerta, se daba cuenta de que era capaz de seguir respirando desde el fondo del mar. Entonces nadando con esa facilidad que supone la fluidez del agua, una luz subterránea la conducía hacia un mundo misterioso donde vivían las sirenas. Era en ese momento, justo cuando estaba a punto de comprobar si su cuerpo había experimentado alguna transformación, que un desasosiego extraño la despertaba bruscamente. Entonces se palpaba y llena de sudor se decía a sí misma que era un sueño, pero sin saber por qué se ponía a llorar. 

En sus momentos de dudas, siempre contaba con los ánimos de su padre. Ahí estaba Francisco, sabio como lo son las personas que han aprendido a sosegar el alma incluso cuando los cañones te apuntan directamente, ayudándola a remar contra una corriente diferente a todas.

-Nunca seré una sirena -balbuceó Elvira mirando hacia el suelo.

Ese día, Francisco no intentó llevarle la contraria. Se limitó a preparar la barca con lo indispensable y llevarse a su hija mar adentro. Jamás la luna había hecho una noche tan plateada ni el crujir de las olas, un silencio más armónico. Fuera quizás por la fuerza de ese fresco líquido que cambiaba según pasaban las horas, o por la magia que ejercía en ese micromundo que habían creado padre e hija  o por tener la sensación que sostenía la vida en la palma de la mano, Elvira llegó a tierra después de tres días y tres noches con la determinación que se dedicaría a navegar.

Hay sueños que llegan con fuerza y ese se creció dentro de Elvira como un huracán. En poco tiempo vio su nombre en las portadas de los diarios más importantes y tenía ante sí, retos  que otras mujeres habían dejado a medias en el mar. Conocida como "La sirena de ocho metros de eslora azul y negra" ella misma se reía ante la ironía que le había jugado la vida. Para ella, ese era un sueño que se había hecho realidad a medias y así le confesaba a su padre lo que aún seguía siendo su verdadero deseo: ser una sirena del fondo del mar.

En su anunciada expedición solitaria dando la vuelta al mundo, Elvira quiso mantener la fecha de salida a pesar de las predicciones meteorológicas. A cada tropiezo, la experiencia de Elvira iba solventando las emergencias. Pero una noche los vientos arreciaron más de lo previsto y el mástil no aguantó. Fue todo demasiado rápido para poder secuenciar los pasos. Elvira cayó al agua sin poder sujetarse a la cuerda. Sabía que la bravura de las olas no le permitirían estar a flote más que unos minutos. Sin embargo, una extraña calma le hizo dejar su vida a un destino anunciado: Elvira se hundió entre la masa líquida negra.

Cuando sus pulmones estaban a punto de explotar, se dio cuenta que podía respirar. Fue entonces cuando vio una luz subterránea. De repente, el recuerdo de aquel sueño repetitivo de adolescente le vino a la mente con toda claridad. Sabía lo que le esperaba. Miró y ahí estaban: todas las sirenas salieron a recibirla. Estaba en casa. Podía seguirlas con la misma elegancia y rapidez que siempre había deseado tener. Entonces cayó en la cuenta: su cuerpo, ¿se habría transformado? Pensando que como tantas otras veces iba a despertarse de su pesadilla sin saber la respuesta, se apresuró a mirar hacia atrás. Esta vez la vio: una cola hermosa iluminando su nadar con zigzagueos azules y negros, como una sirena.

CITA UNA CITA I TINDRÀS UN ARTICLE


Cita una cita i tindràs un article. No és un joc de paraules. Ni tan sols un eslògan estiuenc. És la realitat mediàtica més òbvia: darrere de molts titulars de diaris en què esperes fer una immersió sobre el tema en qüestió, el que trobes són moltes cites hàbilment cohesionades que donen l'aparença de contingut, però que mirant l'article cara a cara, al darrere veus algú que ha sabut moure els fils amb les opinions d'uns tercers, però que no ha construït una argumentació amb les seves idees.

Ens fa por mullar-nos? Necessitem els vistiplaus d'uns noms reconeguts per poder legitimitzar les nostres opinions? Sigui com sigui, massa sovint em trobo amb articles que presenten un estructura tan emmascarada com fràgil: darrere d'un primer punt introductori, l'articulista engega amb una primera cita que li serveix per anar embastant, a base de cites encadenades, una opinió que se sustenta en les hipòtesis o conclusions dels noms que les representen, per acabar en una mena de paràgraf conclusiu que, en molts casos, amb la intenció de fer un tancament rodó, també té com a punt i final una altra cita.

dimarts, 19 de juliol del 2011

VEUS PARAL·LELES

                              

                                Que tot és provisional
                ho sap molt bé
                la duna.
                                

             Elies
Barberà

dilluns, 11 de juliol del 2011

DULCE PÁJARO DE JUVENTUD


Las imágenes de Dulce pájaro de juventud centelleaban entre los cristales de la casita verde, que daban a la calle. No sabemos qué hizo detener el vagar del joven dirigiendo su atención ante la pantalla como si un imán lo hubiera clavado en el suelo. Quizás fuera ese mar secreto que le salpicaba a los ojos como otro mar que acababa de dejar o quizás el desasosiego de un tiempo incierto enmarcando la frase repetitiva "háblale de mí". El caso es que pasaron metros y metros de filmación y seguía allí, afianzado en la acera, mirando la película en silencio, sin más refugio que el marco de la ventana.

Al otro lado, en el interior de esa casita verde, desde un sillón raído, otra mirada también seguía los movimientos de los protagonistas. De repente, en una de las secuencias, una nostalgia antigua se avecinó sobre su garganta dejándola tan vacía como el hueco que hace un meterito al caer sobre la Tierra. María, con toda su vejez a cuestas, sentía que cuánto más allá intentaba llevar el aire a sus pulmones, más honda era la sensación de vacío. En su pantalla personal se avivaban otras escenas de olvidos forzados que no tuvieron la oportunidad de reencontrarse como el de la pareja de ficción que, tras años de espera y dolor, con las ilusiones esparcidas, la vida reúne lo que queda de ellos y pueden, por fin, tomar uno del otro. 

Fue llegando a ese final triunfal del celuloide cuando, instintivamente, la mujer alzó sus ojos mustios, que lloraban sin lágrimas, y vio al muchacho. Justo en ese choque de mundos tan dispares, pasó que las miradas rescataron palpitares aún vivos y a través de la viveza que le ofrecía ese ser extraño reconoció su juventud y un tiempo, bien lejano,  en que todo se le antojaba posible e infinito.  

dimecres, 29 de juny del 2011

LA TARDE DE SILVIA PÉREZ CRUZ


Del cabàs musical de la Líria, rescato la tornada d'una cançó de la Silvia Pérez que podeu trobar al seu nou àlbum En la imaginación.

LA TARDE

Las penas que me maltratan
son tantas que se atropellan
y como de matarme tratan
se agolpan unas a otras
y por eso no me matan.

divendres, 10 de juny del 2011

EN CADA LUGAR, EN CADA SONRISA





"El momento más oscuro de la noche es un instante antes de que salga el sol".

¿En qué lugar ponemos a los hijos en nuestras vidas? Sin duda alguna, bien arriba, arriando nuestras alegrías y nuestros desencuentros con el día a día y, sin embargo, hay algo desconcertante en todo ello que nutre insomnios y pensamientos vacuos, sobreprotecciones y sonrisas de café almidonado; contradicciones, temores, arrepentimientos, covardías secretas... Y es que creemos que hay tanto de nosotros en sus rostros, en sus gestos, que nos desbancan nada más nacer. Primero llegan y entronan el poder sin saberlo, sin creer aún que su llanto y su risa son el termostato de nuestras emociones, pero después cuando lo descubren, cuando se dan cuenta de dónde están y qué pueden hacer con nosotros, ya no hay vuelta atrás.

Ese momento maravilloso en que todo converge hacia las dos direcciones es el punto álgido, comparable sólo a la de un circuito que se retroalimenta y se expande. Pero llega un tiempo en que aquella criatura dulce y curiosa se va y ante tus ojos no queda más que una sombra de lo que fueras tú mismo. No se sabe bien, bien, cuándo sucede eso, pero un día, casi sin avisar, le miras a los ojos y ese niño que era ya no está: ya no reconoces ni su voz ni sus gestos en aquel otro cuerpo que recién ahora te das cuenta que se ha ido deshabitando poco a poco a pesar de tus resistencias y en su lugar ha aparecido un ser excepcional.

Quizás ese desvanecerse pasó en esos días en que miras su armario y no sabes distinguir qué es suyo y qué de los amigos. O quizás cuando al mirar su álbum de fotos apenas hay espacio para ti y compruebas que su mundo está lleno, por suerte, de otras personas con las que seguir aprendiendo. O también cuando ese beso, al llegar a casa, roza la mejilla a la escapada para que los olfatos no detecten nada sospechoso, o sientes esa voz que habla sin mirar porque sus dedos están en el más allá a través de sus portátiles, sus blackberrys o sus iPhons... mientras tú deambulas por una estratosfera sin vías de conexión y con muy pocas naves para aterrizar en los nuevos mundos.
Y es que de repente, cerrar la puerta de casa ya no significa nada, o por lo menos no significa esa paz buscada, ese recogimiento en un redil que tiempo atrás tenía cuerdas y límites. Ahora, no. Ahora el mundo de afuera también está dentro y te acribilla con sonidos, malhumores, alegrías o propuestas a tres mil revoluciones por segundo y con un total libre albedrío. Todo es cambiante según la tecla que toques y la respuesta que recibas y tu estás ahí, como una marioneta que no sabe hacia dónde moverse, esperando que te den vela en un entierro en que los papeles actuales son muy distintos de los que conocías. Y es ahora, sí, cuando ves cara a cara ese paso del tiempo y lo ves y lo sientes en el silencio que marca un tic-tac incierto, apasionante, nostálgico... pero también con una gran expectación por saber qué viene a continuación.

Entonces te miras a esa criatura y aunque te cuesta reconocer al niño que fue y contemplas con nosalgia a ese ser dulce y cariñoso que te observaba con esa candidez que tienen los ojos cuando se tropiezan por primera vez con las cosas, aceptas el juego de la vida y te enorgulleces de esas alas que ha ido tejiendo a lo largo de los años, no dejas de asombrarte, de ajustar continuamente las imágenes de la memoria y de preguntarte dónde está, dónde estás.

Ese tiempo que descorre las cortinas del encuentro y las cierra de manera voraz sigue ahí, haciéndose cómplice de un paso que no es más que un juego incierto. Pero toca mirar adelante, abrir espacios para tener todos cabida y aprovechar cada momento como si todo comenzara de nuevo.

Per al Gabriel i l'Helena

dimecres, 8 de juny del 2011

ESTEM TOTS COM PUTES CABRES?



Llevaba días perdiendo cosas: primero fueron las chaquetas, lo que achacó al aumento de las temperaturas y la sensación de prescindibilidad que ello comportaba, pero a los pocos días se le sumó la pérdida de los papeles. De repente, hojas escritas y firmadas por ella misma desaparecían al volver la vista hacia otro punto sin poderlas encontrar, como si formaran parte de un fragmento de El libro de arena, sin que nadie tuviera noción de su existencia. Con la guardia personal sobre aviso, pasó las siguientes horas dispuesta a llevar un control acérrimo de cada movimiento que hiciera, consciente del peligro que se le venía encima, pero ni aún así pudo detener la catástrofe.

El punto sin retorno se manifestó cuando entró en la reunión cantando O mio babbino caro y no paró hasta concluir el ária ante la mirada desconcertante de los asistentes. Pero ella siguió sin darle importancia, por lo que siguió y en otro momento de otro día, protagonizó la acción de descalzarse y hacerse unos masajes en el pie derecho en medio de una comida de negocios. Aquí, y después de los postres, se dijo a si misma obligada ya, por lo comentarios por lo bajini que había escuchado, que debía de tomar precauciones de lo que hacía y dejaba de hacer, así que aumentó sus sesiones de yoga y meditación.

Ya le parecía que habían dado el fruto esperado, al menos durante unos días, hasta que la astilla del estrés, empecinada como estaba en clavarse donde fuera, siguió su curso. Y como la fiesta ya estaba servida en su interior, sólo faltó el momento idóneo para dar a conocer el poder de la revuelta subversiva que se estaba lidiando en todo su casquete volador y llegó: un atardecer se sacó la blusa instintivamente por el calor y se quedó en ropa interior delante todos los asistentes en la inauguración de la exposición de esculturas de su amiga en una galería importante del centro histórico de la ciudad.

A pesar de todo, ella seguía convencida que aún podía poner bajo control el panel emocional de su vida. Que ingenua! Poco sabía ella de catástrofes naturales. Así que un tarde, sin que las isoflavonas pudieran poner freno a la dopamina, en un acto de puro instinto animal se lanzó contra su jefe de equipo y le besó como nadie le había besado, sólo que delante de toda la junta directiva, por lo que las sirenas de emergencia empezaron a sonar en la cabecita de Raquel y aquí fue la primera vez de verdad que se preguntó, en serio, si quizás le estaba pasando algo extraño. Sobretodo porque vio la reacción del vicepresidente y el secretario en funciones que ya ocuparon de hacerle saber su opinión cuando la llevaron directa a una clínica de rehabilitación para directivos aniquilados.

Y Allí está, de momento, contando mariquitas y soplando dientes de león, haciendo ver que no se acuerda que Woody Allen ya habla de esto en su próxima película que rodará en Cardedeu por el glamour de sus gentes y su paisaje.

dijous, 2 de juny del 2011

PAISAJE PARA UN ATARDECER


Con las cumbres nevadas a sus espaldas, miraba el resorte de la ventana con ansia y pavor al mismo tiempo. Por fin algo va a cambiar, pronunció suavemente para sus adentros. Y sin darle más tregua a su deseo, se dejó mecer por el viento indómito.