QUÈ HI TROBARÀS?

Activitats de narració oral:

* Sessions de contes per a grans i petits.

* Com fer per regalar contes

Jugant amb les paraules:

* Contes per narrar tantes vides com universos n'hi haguessin.

* Entrevistes imaginàries.

* Imatges, vivències, pensaments per compartir.

* Actes per poder escampar la boira quan l'ànima se sent en compressió.

* Lectures per obrir camins.

* Temps de silencis fets paraules.

dimecres, 29 de juny de 2011

LA TARDE DE SILVIA PÉREZ CRUZ


Del cabàs musical de la Líria, rescato la tornada d'una cançó de la Silvia Pérez que podeu trobar al seu nou àlbum En la imaginación.

LA TARDE

Las penas que me maltratan
son tantas que se atropellan
y como de matarme tratan
se agolpan unas a otras
y por eso no me matan.

divendres, 10 de juny de 2011

EN CADA LUGAR, EN CADA SONRISA





"El momento más oscuro de la noche es un instante antes de que salga el sol".

¿En qué lugar ponemos a los hijos en nuestras vidas? Sin duda alguna, bien arriba, arriando nuestras alegrías y nuestros desencuentros con el día a día y, sin embargo, hay algo desconcertante en todo ello que nutre insomnios y pensamientos vacuos, sobreprotecciones y sonrisas de café almidonado; contradicciones, temores, arrepentimientos, covardías secretas... Y es que creemos que hay tanto de nosotros en sus rostros, en sus gestos, que nos desbancan nada más nacer. Primero llegan y entronan el poder sin saberlo, sin creer aún que su llanto y su risa son el termostato de nuestras emociones, pero después cuando lo descubren, cuando se dan cuenta de dónde están y qué pueden hacer con nosotros, ya no hay vuelta atrás.

Ese momento maravilloso en que todo converge hacia las dos direcciones es el punto álgido, comparable sólo a la de un circuito que se retroalimenta y se expande. Pero llega un tiempo en que aquella criatura dulce y curiosa se va y ante tus ojos no queda más que una sombra de lo que fueras tú mismo. No se sabe bien, bien, cuándo sucede eso, pero un día, casi sin avisar, le miras a los ojos y ese niño que era ya no está: ya no reconoces ni su voz ni sus gestos en aquel otro cuerpo que recién ahora te das cuenta que se ha ido deshabitando poco a poco a pesar de tus resistencias y en su lugar ha aparecido un ser excepcional.

Quizás ese desvanecerse pasó en esos días en que miras su armario y no sabes distinguir qué es suyo y qué de los amigos. O quizás cuando al mirar su álbum de fotos apenas hay espacio para ti y compruebas que su mundo está lleno, por suerte, de otras personas con las que seguir aprendiendo. O también cuando ese beso, al llegar a casa, roza la mejilla a la escapada para que los olfatos no detecten nada sospechoso, o sientes esa voz que habla sin mirar porque sus dedos están en el más allá a través de sus portátiles, sus blackberrys o sus iPhons... mientras tú deambulas por una estratosfera sin vías de conexión y con muy pocas naves para aterrizar en los nuevos mundos.
Y es que de repente, cerrar la puerta de casa ya no significa nada, o por lo menos no significa esa paz buscada, ese recogimiento en un redil que tiempo atrás tenía cuerdas y límites. Ahora, no. Ahora el mundo de afuera también está dentro y te acribilla con sonidos, malhumores, alegrías o propuestas a tres mil revoluciones por segundo y con un total libre albedrío. Todo es cambiante según la tecla que toques y la respuesta que recibas y tu estás ahí, como una marioneta que no sabe hacia dónde moverse, esperando que te den vela en un entierro en que los papeles actuales son muy distintos de los que conocías. Y es ahora, sí, cuando ves cara a cara ese paso del tiempo y lo ves y lo sientes en el silencio que marca un tic-tac incierto, apasionante, nostálgico... pero también con una gran expectación por saber qué viene a continuación.

Entonces te miras a esa criatura y aunque te cuesta reconocer al niño que fue y contemplas con nosalgia a ese ser dulce y cariñoso que te observaba con esa candidez que tienen los ojos cuando se tropiezan por primera vez con las cosas, aceptas el juego de la vida y te enorgulleces de esas alas que ha ido tejiendo a lo largo de los años, no dejas de asombrarte, de ajustar continuamente las imágenes de la memoria y de preguntarte dónde está, dónde estás.

Ese tiempo que descorre las cortinas del encuentro y las cierra de manera voraz sigue ahí, haciéndose cómplice de un paso que no es más que un juego incierto. Pero toca mirar adelante, abrir espacios para tener todos cabida y aprovechar cada momento como si todo comenzara de nuevo.

Per al Gabriel i l'Helena

dimecres, 8 de juny de 2011

ESTEM TOTS COM PUTES CABRES?



Llevaba días perdiendo cosas: primero fueron las chaquetas, lo que achacó al aumento de las temperaturas y la sensación de prescindibilidad que ello comportaba, pero a los pocos días se le sumó la pérdida de los papeles. De repente, hojas escritas y firmadas por ella misma desaparecían al volver la vista hacia otro punto sin poderlas encontrar, como si formaran parte de un fragmento de El libro de arena, sin que nadie tuviera noción de su existencia. Con la guardia personal sobre aviso, pasó las siguientes horas dispuesta a llevar un control acérrimo de cada movimiento que hiciera, consciente del peligro que se le venía encima, pero ni aún así pudo detener la catástrofe.

El punto sin retorno se manifestó cuando entró en la reunión cantando O mio babbino caro y no paró hasta concluir el ária ante la mirada desconcertante de los asistentes. Pero ella siguió sin darle importancia, por lo que siguió y en otro momento de otro día, protagonizó la acción de descalzarse y hacerse unos masajes en el pie derecho en medio de una comida de negocios. Aquí, y después de los postres, se dijo a si misma obligada ya, por lo comentarios por lo bajini que había escuchado, que debía de tomar precauciones de lo que hacía y dejaba de hacer, así que aumentó sus sesiones de yoga y meditación.

Ya le parecía que habían dado el fruto esperado, al menos durante unos días, hasta que la astilla del estrés, empecinada como estaba en clavarse donde fuera, siguió su curso. Y como la fiesta ya estaba servida en su interior, sólo faltó el momento idóneo para dar a conocer el poder de la revuelta subversiva que se estaba lidiando en todo su casquete volador y llegó: un atardecer se sacó la blusa instintivamente por el calor y se quedó en ropa interior delante todos los asistentes en la inauguración de la exposición de esculturas de su amiga en una galería importante del centro histórico de la ciudad.

A pesar de todo, ella seguía convencida que aún podía poner bajo control el panel emocional de su vida. Que ingenua! Poco sabía ella de catástrofes naturales. Así que un tarde, sin que las isoflavonas pudieran poner freno a la dopamina, en un acto de puro instinto animal se lanzó contra su jefe de equipo y le besó como nadie le había besado, sólo que delante de toda la junta directiva, por lo que las sirenas de emergencia empezaron a sonar en la cabecita de Raquel y aquí fue la primera vez de verdad que se preguntó, en serio, si quizás le estaba pasando algo extraño. Sobretodo porque vio la reacción del vicepresidente y el secretario en funciones que ya ocuparon de hacerle saber su opinión cuando la llevaron directa a una clínica de rehabilitación para directivos aniquilados.

Y Allí está, de momento, contando mariquitas y soplando dientes de león, haciendo ver que no se acuerda que Woody Allen ya habla de esto en su próxima película que rodará en Cardedeu por el glamour de sus gentes y su paisaje.

dijous, 2 de juny de 2011

PAISAJE PARA UN ATARDECER


Con las cumbres nevadas a sus espaldas, miraba el resorte de la ventana con ansia y pavor al mismo tiempo. Por fin algo va a cambiar, pronunció suavemente para sus adentros. Y sin darle más tregua a su deseo, se dejó mecer por el viento indómito.