QUÈ HI TROBARÀS?

Activitats de narració oral:

* Sessions de contes per a Nadons, Infants, Adolescents, Adults, Persones de la Tercera Edat.

* Tallers de formació: "La narració oral, eina didàctica a les classes de llengua", "narració oral i conflictes a l'adolescència"

* Regala un conte personalitzat

Jugant amb les paraules:

* Contes per narrar tantes vides com universos n'hi haguessin.

* Poemes

* Articles d'opinió

* Entrevistes imaginàries.

* Imatges, vivències, pensaments per compartir.

* Actes per poder escampar la boira quan l'ànima se sent en compressió.

* Lectures per obrir camins.

* Temps de silencis fets paraules.

dilluns, 31 de maig de 2010

VERSIÓN REDUCIDA DEL BREVÍSIMO IN-OPORTUNO II

Poco sabía la araña, que apareció en medio del pasillo cuando Rafaela estaba barriendo su casa, que ser inoportuna le iba a costar la vida.

diumenge, 30 de maig de 2010

IN-OPORTUNO I

Cuando supo del significado certero de la palabra inoportuno ya estaba bajo el coche que le había atropellado al salir detrás de la pelota. Claro que con 6 años, esa palabra, por mucho que te la repitan tiene un valor poco preciso porque qué podía entender él cuando su madre o quien fuera le decía: "Carlitos, hijo, que inoportuno!" ¿que era pesado?, ¿que no hacía las cosas como ella quería? Cómo era posible que una palabra tan potente por las consecuencias que puede atraer se deje su conocimiento semántico tan a la deriva. ¿Eran conscientes los mayores de los riesgos de su ignorancia o ya daban por hecho que todos sabían el valor que entrañaba y que había sido sólo él quien no lo había entendido?
Pero lo que da la experiencia, no hay nada como aprender lo que sea en tus propias carnes. Lástima que a veces ya no te da para volver a la página anterior.
Mientras se dirigía a los cielos para presentarse a las autoridades pertinentes, su mente aprovechó los últimos momentos de conciencia terrenal y recordó y comparó otras situaciones en que se ponía de manifiesto más casos de inoportunidades.
Sin casi proponérselo llegó a una conclusión: los animales suelen ser los seres más inoportunos y esa es sin duda la mayor causa de muerte entre ellos. Así recordó la de un escarabajo cuando se le ocurrió cruzar la calle justo delante de los pies de su hermana mayor o del ratoncito que se paseó ante la mirada de su abuelo pensando que no había nadie y éste se sintió joven de nuevo con el bastón en una mano y la zapatilla en la otra o de la araña que se puso a recorrer el pasillo de casa en el preciso momento que su madre estaba barriendo.
Ahora lo entendía. O creía entender que ser in-oportuno es algo que uno hace a destiempo. Como si tu sincronización con el resto del mundo se tuviera que reajustar.
Pero aún fue más allá en su pensar y cayó en la cuenta que ser in-oportuno, en el fondo, no es más que alguien que no tiene oportunidad o más bien que la echa por la borda. Entonces recopiló conversaciones que había escuchado y que ahora le volvían con una imagen muy distinta. Recordó cuando su hermana mayor regresó una tarde a casa llorando porque no había podido asistir a la fiesta de cumpleaños del chico que le gustaba y éste aprovechó para pedirle salir a otra chica. También recordó el día que vio a su padre tan enfadado que se fue de casa dando un portazo. A su regreso, escuchó como le explicaba a su madre que se había precipitado explicándole su proyecto a un compañero del trabajo y que éste había predispuesto a los miembros de la junta para que no se lo aprovaran.
Reconoció en esos recuerdos la rabia y el dolor que ahora sentía él mismo por haber perdido la oportunidad de crecer, de enamorarse veintisiete veces como mínimo, de saltear los vientos según vinieran, de reconstruir su futuro a partir de secuencias del presente... por haber perdido, en definitiva, la oportunidad de vivir. Esa era la gran cuestión. Estaba a punto de ponerse a llorar cuando una paz inmensa recorrió su ser y sintió que por lo menos en esa ocasión estaba en el lugar y el momento oportunos.

dijous, 27 de maig de 2010

AMIEL

-Tú, el de la acera de enfrente, ¿no me oyes?
Ella se giró por mimetismo y se quedó mirando al chico que le había llamado la atención. Con un gesto interrogativo, se llevó la mano hacia el pecho y se autoseñaló con el dedo índice.
-Sí, sí, a tí te digo. Que vengas -le articuló con contundencia en la voz y la mano.
Cruzó la calle con ganas de aclarar esa confusión (porque seguro que lo era) y seguir su camino.
-¿Qué pasa, chaval? ¿Estamos un poco sordos o es que ya no me reconoces?
La muchacha no salía de su asombro. Una de dos: o estaba chiflado o le estaba tomando el pelo o... Se quedó pensativa unos segundos, suficientes para entrar en un laberinto de preguntas y fue entonces que entre las dudas, aceptó la posibilidad de que quizás la conociera, pero ¿por qué se dirigía a ella como si fuera un chico?
-A ver si espavilas que llevamos aquí mucho rato y a mi se me están ya poniendo la orejillas pequeñas con tanto ruido. ¿Has visto a los otros?
Esto iba de mal en peor. En mala hora había cruzado la calle y se había dejado llevar por los buenos modales. Estaba a punto de decirle cuatro cosas cuando él la cogió del brazo.
-Hay que darse prisa o se irán sin nosotros.
En ese momento apareció otra chica con aire de urgencia y se dirigió hacia ellos.
-Estamos todos en la otra esquina, esperándoos -dijo la recién llegada-. Adelántate y diles que en seguida llegamos.
Las dos muchachas se miraron. Una con cara de aún más confusión y un poco de miedo al ver que eran ya dos los locos con los que se acababa de cruzar en el camino, la otra no entendía qué había pasado, pero le costaba reconocer a su pareja bajo esa apariencia de mujer. No paraba de mirarle y sin más dilación, comenzó a pasarle la mano por la cara, por el pecho... Quería comprobar si era verdad lo que veía a simple vista, pero la otra muchacha no pudo contenerse y le dio un tortazo.
Fue entontes cuando se dio cuenta que no llevaba el mismo calzado con el que habían salido de casa para iniciar esa aventura en el tiempo.
-Pero ¿qué has hecho, insensato? ¿Dónde has metido los zapatos? Nos dijeron que no podíamos quitárnoslos por nada del mundo.
Empezó a maldecirlo con la mandíbula pegada con la fuerza que da la rabia y el miedo, al mismo tiempo que le iba empujando hacia la esquina de la calle mientras la otra muchacha se sentía agredida e intentaba zafarse de su brazo rígido. No le cabía ninguna duda: ésa también estaba loca. ¿Qué se inventaba de los zapatos? Tenía que escaparse como fuera o encontrar un policía.
No le costó mucho llamar la atención de un agente que hacía su recorrido por esa zona. En cuanto el guardia apareció en escena, la forastera no tuvo otra opción que acelerar el paso hacia la esquina donde aguardaban los demás.
-Estás cometiendo un gran error -le gritaba con toda su pena-. Ven conmigo, por favor. No me hagas esto. Busca los zapatos y vuelve. Amiel! No podré seguir sin ti.
Desapareció en la esquina y todo volvió a la normalidad. El agente atendió a la muchacha que seguía contrariada. Le ofreció acompañarla a algún sitio hasta que se recuperara. Se marcharon de allí tranquilamente al mismo tiempo que él le comentaba mientras tomaban un zumo de mango que cada vez se encuentran con más casos de personas que pierden la chaveta.
Al salir del bar, se despidieron. Seguía confusa, pero no quiso darle mayor importancia. Lo cierto es que no se acordaba de nada: no sabía ni dónde vivía, ni quién era, ni en qué ocupar su tiempo. Si intentaba pensar en algún momento de su vida, todo su panel de imágenes lo tenía vacío. Estaba empezando a preocuparse cuando se encontró delante de una zapatería y la reconoció: había entrado unos momentos antes a comprarse unos zapatos. Siempre le habían gustado los zapatos de mujer, con un tacón bien alto.
Ella aún no lo sabía, pero ese iba a ser el primer recuerdo de su nueva vida.

dimecres, 26 de maig de 2010

EXAMENES FINALES

La profesora llegó al aula puntualmente para empezar el examen con tiempo. Le sorprendió ver a los alumnos sentados, con las mesas separadas por filas y los dosieres encima de la suya. Algo están tramando, pensó en seguida. Hizo el gesto de ir a borrar la pizarra -no sería la primera vez que algún listillo ha dejado apuntado el nombre de alguien importante, una fecha o una fórmula... y el maestro ni se ha enterado- cuando uno de ellos le pidió que no lo hiciera; habían hecho una verdadera obra de arte entre todos con esas letras grafiteras rellenas de colores y otras formas irreconocibles y se lo dedicaban toda la clase porque ese era el último examen y la última clase de toda la secundaria. Se mostraron tan dulces y amables y emocionados, que incluso le pidieron si podía hacerse una foto junto a la pizarra a lo que la maestra accedió con toda gratitud.
De todas maneras, no olvidó que tenían entre manos un examen muy importante en que se jugaban muchas cosas y adelantándose a posibles intenciones, les habló de ser honestos, de no arriesgarse con chuletas o algo que levantara sospechas, que habían otras notas también importantes... Todos la escuchaban y asentían con sus silencios y sus expresiones por lo que se calmó y empezó a repartir los exámenes. A medida que explicaba las preguntas, veía en ellos expresiones de satisfacción que le fueron contagiando puesto que todos los mensajes que recibía era que habían estudiado y ella había hecho un examen justo.
Por si dudaba de algo, el transcurrir de la prueba lo confirmó aún más: No paraban de escribir. Observándolos desde su mesa, veía un movimiento bien coreografiado en cada uno de ellos: primero miraban hacia la pizarra como buscando la respuesta dejando aquella mirada perdida o concentrada en un punto y después, de vuelta al papel, escribían sin parar. Más de la mitad de la clase le pidieron hojas en blanco para seguir rellenándolas con más ideas. Ella les decía en broma:
-No escriban tanto, chicos, me van a matar corrigiendo.
Cuando los miraba así, todos juntos, tan grandullones, se preguntaba si realmente tenía ante sí a una generación fuerte y luchadora y audaz para poder cambiar el mundo. A veces lo creía y se sentía satisfecha de su pequeña contribución, pero otras no veía suficiente capacidad de esfuerzo o creatividad para derribar los muros necesarios.
De ese examen en cuestión, salieron todos con notas medias de sobresaliente -después de haberse pasado más de veintidos horas corrigiéndolo, repartidas en cinco días; agotador-.
Pasaron las semanas, las vacaciones ya estaban tocando a su fin cuando un día recibió un correo electrónico de todos los alumnos en que le adjuntaban la foto que le hicieron en el último examen más una lista larguísima de un código rarísimo, una especie de ideograma en donde se segmentaba el tema de las literaturas de vanguardas, sus escritores y sus obras. En cada dibujo, color, forma... pudo reconocer la gran obra de arte que le dedicaron en su momento y lo comprendió todo. Habían hecho algo casi imposible: crear un lenguaje nuevo, buscar equivalencias, unirse para llevarlo a cabo...
Serán... se le escapó. Cómo fueron capaces de aprenderse ese código tan complicado en lugar del tema en cuestión. Y aún más: cómo fueron capaces de crearlo... En ese momento tuvo claro que estaba ante una generación perfectamente capaz de cambiar el mundo. Bastaría que quisieran.

dimarts, 25 de maig de 2010

TIERRA

Estaba buscanco un trozo de tierra que no fuera ni fértil ni tuviera posibilidades de hacer crecer o rebrotar nada, ni siquiera una mala hierba. Pensaba cuál sería el mejor lugar, pero en seguida se dio cuenta de que no es nada fácil encontrar algo sin capacidad de crear vida porque incluso el desierto acoje a los escorpiones y a las serpientes.
Así las cosas, se pasaba las horas recorriendo mentalmente el planeta hasta que dio con el lugar ideal: los alrededores de una tierra devastada por unas pruebas nucleares. Seguro que los niveles de radioactividad quedarán por los siglos de los siglos, pensó, suficientes para que pueda enterrar mis cuatro secretos incómodos y una vergüenza.
Tardó pocos días en localizar una zona de esas características y se puso en marcha. Llevaba los cinco paquetes bien envueltos en un material aislante. Una vez llegó, se dispuso a hacer un gran agujero confiando que sería coser y cantar, cuando con gran sorpresa se encontró el lugar ocupado por otras personas que habían enterrado allí secretos que querían olvidar y que se habían quedado atrapados en ese propósito. Los vio hechos un ovillo con sus cajitas escondidas contra su cuerpo, ausentes de la vida que transcorría más allá de sus temores y se dijo a sí mismo que enterrar los sufrimientos era una manera de enterrar una parte de uno. Qué fastidio! No había contado con ese tributo. Ya no estaba seguro de si era una buena decisión, pero volver con ese peso a cuestas el resto de su vida tampoco le parecía una buena idea. Entonces miró hacia arriba: había tanto espacio en ese azul inmenso... Mirándolo con atención uno tiene la certeza que puedes ir de aquí para allá sin que sientas ahogo. El aire calma la sensación de vacío y la gravedad hace que te sientas a flote. Decidido, pues, desenvolvió sus cuatro secretos y su vergüenza, los miró cara a cara con compasión y los dejó volar. Sin explicarse por qué, él también sintió esa levedad en su ser como la que te da el desalojo de una casa cuando te vas a vivir a otra parte.

dissabte, 22 de maig de 2010

SERVICIO DE URGENCIAS

L'ambulancia del 061 llegó al lugar del siniestro con toda prontitud. Los bomberos ya habían sacado el cuerpo moribundo del pasajero del vehículo. Todos dedujeron que debía de haberse quedado dormido para que en esa recta chocase con el único árbol que había e hiciera añicos el coche. Mientrastanto, Juan, el auxiliar, actuaba rápido para aplicarle las primeras medidas de urgencia. A los cuarenta segundos, la máquina empezó a emitir ese pitido característico que anuncia la parada cardíaca. Cogió los aparatos de reanimar, le desabrochó la camisa y sintió, como nunca se hubiera imaginado, la sangre estancada en su estómago y una falta de riego tan súbita que le transformó en un santiamén el rostro del color del mármol como el que acababa de poner en su cocina. No pudo continuar. Sus ojos miraban pasamados las letras que el accidentado tenía pintadas en el tronco: "como me reanimes, hijoputa, juro por dios que vengo del otro mundo, o de éste, y te arranco los ojos".

divendres, 21 de maig de 2010

EL LEÓN-TORTUGA

El león fuerte y melenudo ya no sabía qué hacer con su aparente fortaleza. Desde su último afer con el ratón en que la astucia de ese diminuto ser había derribado todas las amenazas de la prepotencia, las cosas le habían ido de mal en peor: ya no era aquel rey de una selva en extinción, aunque selva al fin y al cabo, lo había notado en la manera que le miraban algunos de sus hermanos felinos, algo así como haciéndole un desafío burlón y eso él lo llevaba francamente mal. En otros tiempos hubiera sido motivo suficiente para dejar desarticulada alguna cabeza de su cuerpo, pero tal y como estaba ahora lo único que le provocaba esa sensación de exclusión era salir de los circuitos de relaciones y quedarse a solas con él mismo. Fue en esos momentos de soledades y silencios que tuvo ocasión de preguntarse qué le pasaba y con toda tranquilidad se dio cuenta de que no tenía ni idea. Respuesta esperable si tenemos presente que como león a lo único que había tenido que dedicarse era a atacar y a defender. Qué monotonía, pensó, toda la vida haciendo lo mismo. Suerte que he reaccionado a tiempo, se dijo casi sonriendo. Así que sin pensárselo ni un momento, quiso experimentar convertirse en otro animal: una tortuga, susurró para sus adentros, quiero ser una tortuga sabia. Acto seguido se rapó la melena y se dispuso a buscar una corteza de árbol o algo parecido que le sirviera de caparazón. Metido en su nueva especie animal, se dio tiempo a sí mismo para buscarse una identidad como tortuga, para inventarse una historia de su nueva vida que explicase de dónde había salido, qué cualidades iba a disponer a partir de esa adopción... pero también eso le resultó tremendamente pesado. ¿Y si me dedico simplemente a vivir? Concluyó al cabo de bastante tiempo. Y así lo hizo. No sabemos si fue la actitud de ser tortuga lo que le llevó a plantearse les cosas de otra manera (¿será cierto el dicho de que el hábito hace al monje?), el caso es que ese león-tortuga vivió muchos años, se ganó no sólo el respeto de los demás animales de la selva, sino el suyo propio, que es mil veces más importante, y sin proponérselo se convirtió en una tortuga sabia.

dijous, 20 de maig de 2010

15 ANYS


PER A L'HELENA


Sembla que tots els temps han avançat alhora per marcar el tic-tac dels teus 15 anys, Helena. Quant de temps ha passat... Mentre ho hem anat compartim gairebé tot no m'he adonat que ja em passes ben bé un pam i que en més d'una ocasió ja donaves senyals per demostrar que t'estaves fent gran com quan poses ordre als meus silencis amb paraules assenyades, amables... I ara et veig obrir la porta i sortir al món com el capoll que espera transformar-se en papallona i posar-se a volar.

Avui, 21 de maig, a les 14.25h sonarà el tret de sortida per començar l'etapa més interessant de la vida: és l'edat de l'amor -ja ho cantava en Serrat amb les seves Paraules d'amor-, de les descobertes, dels primers desenganys que deixen marca en el cor... Em pregunto quina història de la teva vida escriuràs al cap dels anys, quina narració voldràs crear per fer possible tots els teus somnis, quina serà per a tu la més autèntica, la que s'acostarà més a la teva essència.

Tots hem tingut 15 anys i sabem que és el moment de voler menjar-te la vida a manyacs, sense descans, sense parar. Un ara és per sempre i no importa què passarà demà. Nit i dia al costat d'algú que estimes sense que les primeres llums de l'alba facin d'intermedi. Paraules i paraules. Tot queda dit i sentit i arxivat. Les preguntes queden a l'aire i tornen en forma d'eco. Qui sóc? Qui vull ser? I la immediatesa estén els seus tentacles i enterbola les respostes.

En el fons, per sort, tot està per fer i per decidir. Tens a les teves mans un tros de fang per moldejar. Com vols que sigui? Què et fa feliç? Atreveix-te a imaginar-te la vida que vols i, senzillament, viu-la.

dimecres, 19 de maig de 2010

QUE LE PARTA UN RAYO

Nadie se creyó que se fuera de casa voluntariamente en plena tormenta para que le partiera un rayo . Había llegado un momento de su deambular por el mundo en que ya nada tenía sentido. Es más, estaba en ese punto en que lo que le rodeaba comenzaba a restar: restaba el sinsentido de ir a trabajar cada día para hacer algo que nunca le había gustado; restaba la indiferencia con su pareja como si la rutina del día a día les hubiera convertido en unos alelados que han olvidado sus nombres y el sabor que dejaban en sus bocas; restaban los hijos, madre de dios! y de qué manera, sobretodo si uno se ha llegado a creer aquello de que son la prolongación de algo tuyo y en realidad con lo que te encuentras es que vives en carnes propias el hacinamiento cerebral que conlleva la falta de compromiso, de entusiasmo, de respeto, de amor... y restaban, por supuesto, las envidias, las chuleces, las mentiras, las injusticias, la rumorología, los abusos de poder... En fin, un montón de cosas.
Mientras se esperaba a que le partiera el rayo, se refugió bajo la copa hermosa de un árbol bien grande preguntándose qué aspecto tendría su cuerpo una vez acabara todo porque nunca había visto cómo quedaba una persona después de una experiencia como esa. A su alrededor no paraban de verse fogonazos de luces como si el cielo jugara con la noche. De repente, de entre las hojas comenzó a brotar un líquido rojizo que se deslizó por todo su cuerpo y que le hacía invulnerable a todo tal y como nos lo ha hecho saber alguna que otra mitología. El caso es que lo recibió con agradecimiento porque en ese momento sintió el alivio que tanto necesitaba. Todo lo que siempre le había preocupado había dejado de ser importante. Fue entonces cuando intuyó el significado auténtico de sentirse partido por un rayo y le pareció la mejor experiencia de su vida.

dilluns, 17 de maig de 2010

UN BREVÍSIMO DE MIRADAS

Echó la vista atrás y se vio de todas las maneras que había sido. Que pérdida de tiempo.

TOMÁS Y LUCÍA

En el último año de su vida había tenido que frecuentar más de lo deseado el servicio de urgencias del hospital de su pueblo, pero aquella tarde poco se podía imaginar que todo iba a ser distinto.
Llegó tranquilamente y como era habitual entre sus gentes, en la sala de espera en seguida se preocuparon de su estado como lo hacían siempre con cualquiera que coincidieran. Allí lo único que tenía aspecto de hospital era el color de las paredes y el uniforme del personal sanitario porque sentados en esos asientos ortopédicos, las personas que esperaban visitarse se relacionaban unas con otras desde la amabilidad y el interés por el prójimo lo que convertía ese lugar en un espacio cálido y cercano que hacía más llevadera la incertidumbre del dolor y, sobretodo, la de la vida y más cuando se tienen casi ochenta años. Ay, esos dichosos achaques que van acordonando zonas del cuerpo por donde cada vez es más difícil transitar. Así se sentía Tomás y así le explicaba a sus vecinos y a su médico, con esa naturalidad de quien hace tiempo que siente la cuenta atrás y ha aceptado tranquilamente su partida, que no temía a la muerte.
Lucía tenía otra historia: su cuerpo había aprendido a aferrarse a la vida desde bien joven, cuando una enfermedad temprana y fiel a su designio le había puesto ante si un pulso que ella insistía en derribar con ahínco y temple. Su pequeño david le había permitido vencer demasiados goliats, y aunque su cuerpo mostraba el paso de los años, su ánimo parecía inmortal.
El caso es que esa tarde en que todo empieza, Tomás y Lucía coincidieron en esa sala de espera. Unos intercambios de diálogos con miradas y sonrisas fueron suficientes para marcar un antes y un después en sus vidas. Allí se encontraron la soledad que traían cada uno de sus respectivas casas, una vez que los hijos se habían convertido en seres que ves como les aparecen las primeras canas y arrugas a través de fotografías y ese mirarse en el mismo océano fue suficiente para creer que se conocían desde siempre y decidir repetir sus encuentros.
A partir de ese momento, cada tarde se reunían en la sala de espera. El pretexto era la visita que debían hacerse por alguna que otra urgencia, pero lo cierto era que se estaban acostumbrando a su latir suave que gondoleaba un hablar pausado y una escucha entregada. Sin prisas para llegar a ninguna parte, incorporaron a su lentitud algún termo con yerbas para pasar el rato, o un pastel de manzana con poquito azúcar... Que extraño se hacía estar merendando en la sala de espera de un servicio de urgencias, pero qué importaba nada cuando todo surge desde la sencillez de quien toma la vida tal y como ésta se da.
Pasaron algún tiempo así, a veces, incluso, sin llegar a entrar a visitarse, cambiando la sala de espera por el parque. Después, ya se les podía ver pasear por las afueras del pueblo, justo en la frontera donde aparece el nombre de la entrada, como si con ello quisieran volver a iniciar la partida del juego. Poco a poco todo lo que les esperaba y esperaban iba llenando de vida sus frágiles cuerpos. Recibían cada bocanada de aire fresco como una nueva oportunidad Queda tanto por descobrir cuando el tiempo acecha... però el corazón no supo sobrevivir a esa urgencia.

diumenge, 16 de maig de 2010

PENSAMENTS DESPRÉS DEL DELTA

El temps de l'espera és aquí, les paraules van apareixent de manera tímida però desordenades. El cansament no les deixa surar. Hi ha silencis i impetuositats. Al darrere queden espais oberts amb aquells camps d'arròs acabats de negar d'aigua, acompanyats dels camallargs i els martinets blancs... de cels d'un blau intens que es transformen de cop i volta en boles grises carregades d'aigua i vent, d'amabilitats en forma de preguntes, de xocolata calenta, de pells molles amb el primer bany de la temporada, de tobogans de fileres plenes de riures... ara mirem i ens mirem i entenem que la vida passa en petits instants com els rodets de les càmeres d'abans.

dilluns, 10 de maig de 2010

A partir de demà faré un parèntesi de contes perquè marxo uns dies de colònies.
És estrany estar escrivint això aquí com si li ho digués a un amic que tinc al davant perquè en realitat no sé qui hi ha. Tinc unes cares de seguidors que em fan sentir més acompanyada per aquestes galàxies virtuals o els comentaris dels companys de feina o altres amics que prefereixen romandre a l'anonimat, i potser ja és això i per aquest motiu vull dir-vos gràcies per estar per aquí. Amb poc més d'un mes d'haver començat amb el propòsit de fer un conte cada dia puc dir que estic contenta. I no perquè els contes siguin estupendos, sinó perquè ho estic fent. He hagut de traspassar moltes barreres: la primera, la vergonya de sentir-me exposada per aquests mons de tantes portes i connexions (quina paradoxa, no, si pensem que faig de mestra, de narradora, d'actriu...), però sens dubte la més important de les barreres que he hagut de tirar avall és la de deixar de banda les excuses (ara tinc feina, ara prefereixo fer una altra cosa...) i plantar-me cada nit, quan la son fa que no m'aguanti ni el cap ni les idees, davant aquesta pantalla i deixar-me anar. He descobert que aquest fluir enganxa. (Potser els hauré de dir als meus alumnes que oblidin tot el que els he ensenyat de mètodes d'escriptura.) No hi ha cap pretensió de fer res extraordinari, tot surt des de la més absoluta humilitat i això també treu pressió i et permet jugar i disfrutar. En tot cas, espero tornar del Delta de l'Ebre amb ganes de seguir omplint aquest blog d'històries.

DESDE LA VENTANA

La eternidad se asomó a la ventana del mundo y les dijo a los hombres:
-No habéis entendido nada.

diumenge, 9 de maig de 2010

DIGUE'M EL TEU NOM

-Digui'm el seu nom -li seguia insistint el policia des de l'altra banda de la finestra del cotxe.
-No n'ha de fer res -li va contestar per tercer cop la conductora del vehicle-. Limiti's a posar-me la multa i ja està.
-Però és que jo necessito saber com es diu, m'entén?
La dona va començar a mirar el rellotge i a bufar d'impaciència. El policia va percebre que hauria de ser més convincent si volia sortir-se'n airós.
-Li seré sincer: col·lecciono noms, noms de persona i després, en les meves hores lliures...
La clau de contacte del cotxe va tallar la frase. La dona estava a punt d'arrencar amb multa o sense.
-No, no, esperi's, no m'he explicat bé. Vull dir que m'agraden els noms. Ja sé que li pot sonar a estrany, però quan sento un nom m'imagino com pot ser aquella persona, la seva vida, quines coses li pot animar a aixecar-se cada matí, quants projectes ha hagut de deixar pel camí, què la fa feliç...
La dona va parar el cotxe i se'l va quedar mirant com si hagués descobert un tresor perdut.
-Sé que aquesta història pot resultar estranya, però la veritat és que aquest costum ja em ve de família. La meva mare ja ho feia des de ben petita. Ella anava als cementiris i es passava les hores mirant les làpides i apuntant els noms que li resultaven més curiosos i perquè no es perdessin els registrava en un petit santoral del poble. Després escrivia històries que m'explicava ben d'hora al matí, per rebre el nou dia. I abans que ella, el meu avi, també ho feia. I el meu rebesavi...
L'home va abaixar el cap i es va quedar un moment en silenci. La dona va sortir del cotxe. Després va continuar amb la seva història.
-Amb la desaparició dels cementiris ja no tinc manera de descobrir noms i és per això que aprofito l'excusa de posar multes, però en realitat no multo a ningú, ho faig veure. Com ho hagués fet amb vostè, sap? No ha comès cap infracció. L'he aturada perquè...
La dona va posar-li la mà a la galta amb tota la delicadesa que la situació requeria. Es van quedar en silenci. El va mirar amb els ulls plens d'emoció i complicitat i li va dir ben a poc a poc:
-A d e l g i s a.

VOLVER A EMPEZAR

-Toma prestadas mis manos y junto con mi chelo llévatelas al día 1 de la aparición del hombre en la Tierra. Su música constante quizás les enseñe a crear en vez de a destruir.

dissabte, 8 de maig de 2010

LA CARACOLA


Perdió su niñez cuando descubrió que lo que se oía en la caracola de su habitación no era el mar. Así se lo habían hecho creer toda la vida y ahora, descubierta la verdad, se avergonzaba de su frágil candidez. Nunca sabremos si ése fue el motivo por el que el paso de los años hicieron de él un hombre tosco, distante, apegado a si mismo y a nadie más, pero lo cierto es que la vejez le sorprendió en medio de una gran soledad.

En los últimos días de su vida el silencio se había desparramado por toda la habitación menos por su caracola que seguía silbando más fuerte que nunca, llamando su atención. Él la conservaba porque con su ingratitud recibida antaño justificaba la suya propia hacia él y el resto del mundo. Ese mano a mano entre ambos, que había dado sentido a su vida, se acabó unos minutos antes de morir. 

Dicen que pidió que se la acercaran con una expresión misericordiosa, desconocida en él. Como si volviera a su paisaje de su infancia, escuchó algo parecido al sonido del mar. En ese momento su oído desencadenó el juego de verdades y mentiras que rebotan unas y otras en esa sala imaginaria de la mente como si estuviera llena de espejos y sintió, con toda la veracidad que da la conciencia, la brisa salada que le salpicaba en la cara, los pies hundiéndose en la arena... y a continuación, con el rostro sonriente por primera vez en mucho tiempo, se fue dejando mecer por las olas en su largo pelegrinaje.

divendres, 7 de maig de 2010

CONTRATO DE VIDA

Fabio, el guía espiritual de su nuevo encargo de creación, no salía de su asombro. Otra vez, no, por favor, se decía ante su nueva equivocación, al mismo tiempo que se preguntaba dónde podía estar esa avenida llena de casas en que se respirara amor y armonía entre sus gentes. Porque lo que tenía ante él distaba mucho de ser la ciudad que le habían encargado para dejar a su pedido, más bien parecía un poblado de alguna zona muy calurosa, a decir por la tierra reseca que tenía a sus pies, y llena de mosquitos muy pesados, por cierto.
Mientrastanto, en otro punto del universo, sin sospechar qué catástrofe universal estaba llevando a cabo Fabio en ese mismo instante, otros guías espirituales de la misma empresa de creación de seres conversaban llenos de júbilo y esperanza:
-Por lo que han dicho ha ido rápida la firma del contrato.
-No era para pensárselo. Se crean contratos así en contadísimas ocasiones.
-Cierto. El último fue para Stephen Hawking, pero en aquella ocasión no fueron tan generosos y le incluyeron la enfermedad de Lou Gehrid. La futura persona que ha salido por la puerta lleva un chollo bajo el brazo, ¿no?
-Tú dirás: los mejores genes, composición de su masa mental, emocional y espiritual con valores que quintuplican la media. Vivirá en una ciudad de grandes recursos, en una familia seleccionada para que crezca en un ambiente amoroso, estable, que le ayude a sacar su gran potencial...
-No se quejarán los de allá abajo. De aquí unos años habrán podido dar un vuelco a su civilización.
-Sí, la empresa ha hecho un buen trabajo y seguro que a partir de ahora todo les irá mejor.
-¿Quién era el guía, por cierto?
Miran la firma de entrega de ese nuevo ser y leen "Fabio" y los dos al unísono gritan:
-Mierda!

dimecres, 5 de maig de 2010

RE na CIMIENTO

Fue un sábado en la mañana que decidió dejar de ser mayor. Estaba harta de tantas obligaciones; harta de pelearse por todo; harta de escuchar tantas memeces en el nombre de la buena educación, de lo que se espera de uno, de lo que no se espera; estaba harta de sentir el peso de la vida que para quien no lo sepa llega en formato de agua que no sólo te puede ahogar, sino que te aplasta, te diluye, te enturbia... aunque también te transporta. Y eso es lo que hizo llegado ese punto de su existencia: dejarse transportar. Total, si ya se había ahogado, no tenía nada que perder. Así fue como el agua empezó a fluir por todo su ser hasta formar parte de ella y se dejó llevar por una corriente desconocida que la condujo a otros mundos de bellezas exquisitas, de vaivenes amorosos y, por primera vez, después de tanto tiempo se sintió acunada, querida, acompañada... Era tan reconfortante que en pocas semanas ya se había reconstruido a si misma.
Un día, de improviso, sintió como las aguas que la acompañaban iban tomando velocidad, tanto que se formó un torrente indomable que la obligaba a ir hacia una dirección determinada. Entró en un túnel. Intuía que algo estaba a punto de suceder. Entonces lo vio: un agujero, una especie de pozo o algo parecido. Y reconoció ese lugar: había estado allí en otro tiempo, justo antes de convertirse en ese ser que había sido antes de ser agua. En ese momento vio la luz. Sabía que la esperaban. Y también sabía que tenía pocos minutos para decidir, para actuar... porque esta vez no estaba dispuesta a dejarse engañar.

dimarts, 4 de maig de 2010

CONTE EIXAMPLAT

  1. Foscor. Silenci. Desconsol.
  1. Dins de la foscor habita el silenci que alimenta el desconsol.
  1. Totes les hores del dia i la nit viuen dins la foscor i com una presa nocturna acompanya cada moviment des del seu tro i habita el silenci que assaboregen els éssers que ja han deixat de fer-se preguntes, aquell que alimenta minut a minut el desconsol.
  1. Totes les hores del dia i la nit viuen dins de la foscor amarga que ha empeltat la terra estèril dels qui senten l'èxode en les entranyes. Criatures, totes elles, sense el dret de mirar-se en cap mirall de llum perquè fa temps que van perdre la seva cara. Convertides en ombres, es recreen en aquesta foscor com ho fan les preses noctures i acompanyen, amb parsimònia, cada moviment des del seu tro com si fossin testimonis d'una vida que fa temps que ha deixat de bategar. Des de les profunditats del no-res, contemplen tot talment com si intentessin rescatar algun indici de creació justament allà on habita el silenci que assaboregen els éssers que ja han deixat de fer-se preguntes. És en aquesta ona immòbil del so que les seves ànimes estiren la mà com qui demana l'última esperança, però és tard perquè la mà només rep el so mut de l'abisme, aquell que alimenta minut a minut el desconsol.

dilluns, 3 de maig de 2010

¿LOS BILLETES SON DE IDA Y VUELTA?

Volvió a su barrio después de muchos años de ausencia convencida de que sería un reencuentro entrañable como acostumbra a pasar en estos casos. Desde el momento en que supo de su regreso, se había dado permiso para que así fuera mirando fotografías, releyendo notas, cartas y postales de un montón de amigos ya olvidados.
Cuántos silencios.
Estaba preparada.
Se pasó todo el viaje construyendo nuevos sueños, pero el paisaje con el que se encontró no la esperaba. Sintió que nada le pertenecía: ni el asfaltado de las calles, ni los ruidos que emitían, ni las puertas de las casas ni los seres que las habitaban... Ningún recoveco de su memoria tenía nada que ver con lo que contemplaban sus ojos.
Indiferente a todo lo que le asistía, detuvo las lágrimas, deshizo el trayecto de regreso hacia su casa y por el camino recogió los pedazos de añoranza desperdigados.

diumenge, 2 de maig de 2010

CUENTO BREVE "LAS CONSECUENCIAS DEL AMOR"

Estaba a punto de meter la llave por la cerradura de la puerta de su casa, contenta por el inminente encuentro con Ramón, cuando una vocecita fina, finísima le habló. Trabajo tuvo de localizarla justo debajo de la alfombra.
-¿Quién eres tú? -le preguntó Manuela.
-Eso no viene al caso -le contestó el duendecito sin darse mucha importancia-. Sólo estoy aquí para decirte que no abras la puerta. Lo que te vas a encontrar al otro lado no sólo no te va a gustar, sino que además te va a dejar como un campo recién labrado. O sea, fatal.
La mano de la mujer se decantó hacia la derecha y abrió la puerta a pesar de las advertencias del duende quien ese día supo que el amor primero te deja ciego y después, sordo.

dissabte, 1 de maig de 2010

NOCHE DE CINE

Y él le dijo:
-cuando te miro a los ojos siento que esa búsqueda infinita que me ha llevado a tantos lugares, por fin ha encontrado su sitio.
A continuación se besaron, la música subió de decibelios y aparecieron todos los nombres. Entonces se encendieron las luces de la sala y la pantalla, que había fabricado tantos sueños alcanzables por unos instantes, desapareció como lo hacen las puertas que te impiden cruzar a la otra dimensión.