QUÈ HI TROBARÀS?

Activitats de narració oral:

* Sessions de contes per a Nadons, Infants, Adolescents, Adults, Persones de la Tercera Edat.

* Tallers de formació: "La narració oral, eina didàctica a les classes de llengua", "narració oral i conflictes a l'adolescència"

* Regala un conte personalitzat

Jugant amb les paraules:

* Contes per narrar tantes vides com universos n'hi haguessin.

* Poemes

* Articles d'opinió

* Entrevistes imaginàries.

* Imatges, vivències, pensaments per compartir.

* Actes per poder escampar la boira quan l'ànima se sent en compressió.

* Lectures per obrir camins.

* Temps de silencis fets paraules.

dimarts, 27 de març de 2012

UN ENCUENTRO INESPERADO


Cuentan que una noche silenciosa, sin más brisa que el aliento del futuro difunto, los cauces del río cambiaron de rumbo sólo para no romper la callada monotonía que se había instalado en la casa plateada.

Toda la noche fue la representación de un fresco inmóbil: el cuerpo casi inerte sobre la cama, con su traje azul marino y sus zapatos recién betumados y cepillados hasta sacar el mejor brillo de la noche. En la sala contigua, la mujer, la cuñada, el hermano, los hijos con sus mujeres, las cuatro vecinas y Martinica, la vecina del piso de al lado, casi de la familia, que no paraba de mirar el reloj.

Las horas repicaban en su muñeca sin que nadie se percatara de su impaciencia, hasta que al abrir el día, el picaporte trajo lo inesperado. Martinica saltó de la silla y abrió la puerta. Una mujer de unos cincuenta años entró decidida y se fue directa a la habitación como si viniera a practicar una operación a corazón abierto.

Se sentó al lado del hombre moribundo y sacó una carta del bolso que leyó a continuación ante la escucha de todos.

Querido Andrés:

Nunca creí que algún día podría escribir estas palabras. He pasado parte de mi vida creyendo que ya no existías, que el tiempo se había encargado de cerrar una puerta que sellaba una historia dulce e ingenua como las que escriben los quince años. Créeme que jamás pensé que después de tanto tiempo, y postrada en mi sillón, podría sentir un llamado para el último deseo de Andrés Hurtado. ¿Puedes imaginarte qué suposo para mi escuchar mi nombre en la pantalla de mi televisor, hablando de nuestra adolescencia, corriendo por la plaza del pueblo, yendo y viniendo del mas de la Lola o de la bassa del Tonet... ? Dí por hecho que me estaba volviendo loca. Suerte que ahí estaba mi hija. Fue ella la que me hizo ver que todo lo que esa persona estaba explicando tenía que ver con una historia que yo le había confesado cuando se había convertido en una moza hecha y derecha. Te voy a explicar la historia de mi gran amor, recuerdo que le dije. Y ella no paraba de pedirme que le añadiera siempre algo más. Así que cuando aquella mujer, que supongo que sería algún pariente, empezó a hablar de ese universo olvidado, mi hija no tuvo ninguna duda que la mujer que estaba buscando era yo misma. El llamado era tan claro como triste: la última voluntad de Andrés Hurtado es volver a encontrar ese amor de juventud y pedir perdón por haber marchado del pueblo en búsqueda de un futuro más pròspero que nadie, por ese tiempo, sabía dónde encontrar.

Creí que estabas muerto. Creí que tus andanzas por esos mundo de dios se te habían llevado al lugar de donde no se regresa. O quizás eso quise creer para no volverme loca. Te quería tanto. Cuando se tienen quince años y todo está por descubrir, el amor es una pócima que envenena los sentidos.

Espera, no quería decir esto. No quisiera que mis palabras dieran a entender que llevan consigo algún reproche... Nada más lejos. El breve espacio que ocupaste de mi vida ha sido importante y me dio alas para buscar otros amores y para cuidarme y cuidar de Andrea, nuestra hija. Ahora ya lo sabes. Sé que es la historia de siempre, y si te la explico ahora es sencillamente porque no tuve ocasión en todos estos años.

Espero que hayas sido feliz y...

No pudo acabar de leer la carta. Andrés le cogió la mano con las últimas fuerzas que les quedaban y dejó que su mirada sorprendida contemplara a aquella mujer, que recién había tomado una identidad inesperada, como el que mira el mundo con el ansia que da el tiempo prescrito.




dilluns, 19 de març de 2012

LAS CASAS QUE TODOS TENEMOS


Mi bisabuela, que era una mujer enjuta y sabia, decía: "casa, la que veas; tierra, la que quepas" y esta noche, con las toneladas de palabras que pesan sobre mi espalda, pienso en lo liviano que trae la brisa para desaparecer unos instantes sin que nada pese sobre mi. Y me transporta suavemente por la superficie del mar, allá donde el cormorán despliega sus alas cada mañana: en la roca descansadora, o en les tres Maries, o en mi balcón particular rumbo a les Formigues. Esa brisa vespertina está aquí y me lleva de un lado para otro sin que mis músculos noten su presencia. Es suave como el movimiento de las olas y me dejo balancear sin más quehacer que flotar sobre sus brazos azules.

De regreso por los cauces que dejan las rocas al descubierto, asoman las garras del mañana inmediato. Un segundo para respirar ante la bocanada de aire que sube hasta las nubes y ahoga el cielo sin temor a las represalias. Aquí estoy, dice el relámpago, acallado por el furor de las aguas vaporosas. Y la superficie salada, que hasta entonces se mostraba plácida, despliega sus crestas salvajes y arrasa con el horizonte tibio de las mañanas que aparecen con esa luz que da a entender que este día, que aún no conocemos,  es el primero.

HAY AMORES QUE MATAN

Se dejó matar porque creía ciegamente en el amor.

PASAR LA NOCHE EN BLANCO

Pasó la noche en blanco, pero la habitación estaba tan oscura que no la vio.

TENER LOS HUESOS MOLIDOS

Desarticuló la cadena de huesos y se quedó molido.

LA CABRA TIRA AL MONTE

Subió al monte y regresó con la cabra.

divendres, 9 de març de 2012

NOCHES DE LUNA LLENA

Se hacía tarde en la aldea. El campanario había cesado con el repicar de las campanas vespertinas. la taberna de Ramón recogía los últimos vestigios del ser humano en forma de culos de vaso apurados como el que quiere llevarse la vida a sorbos continuos. Mariquita, la peluquera, recogía deseos perdidos por sus clientas en colores de mentira y en rulos y grapas que tenían las horas contadas... los dos, por separado, regresaban a sus puertas conocidas, al cerrojo de sus males secretos. Un cruzar discreto con sus buenas noches era el último atisbo para compartir ante la pantalla que está a punto de proyectar los mayores largometrajes.


En ese otro lado del escenario, abre la puerta Ramon, que después de horas y horas de saltear obstàculos desde la otra barra del mar, ahora se encuentra frente a frente con su hija, postrada en la cama de por vida. Después de darle la cena, ahí está él con él. Hay más vacío para llenar, parece preguntar a un interlocutor inexistente. Un vaso de vino tras otro enlaza los minutos como fugas sin rumbo. En algún momento, perdido ante la inmensidad del abismo, cierra la ventana y cierra la noche silenciosa que aparece con pies de gato para no hacer ruido.

Mariquita entra en casa. No piensa, sólo hace. Sigue con su quehacer continuo, acelerado, no mira más allá de sus manos siempre en movimiento. Su mente está lejos de todo lo que mira, oye o hace. El corazón paralizado no delata ninguna alarma. Todo está en orden: su marido, sus hijos, su hogar... Un lugar para adormecer el eternecedor ocaso de sus días. Sólo en el sueño, Mariquita siente el extraño caso del sobrevenir del mundo. Sólo en el sueño se ha visto a si misma y ha sentido un agujero en el estómago. Sin aire para seguir respirando, se ha despertado una y un millón de veces. Empapada en llanto seco, conecta la respiración asistida para no sucumbir ante la derrota anunciada de la vida. Qué puede hacer, se pregunta, sin ver más allá de la ventana que tiene los porticones cerrados. Alarma silenciosa que, como la carcoma, vacía por dentro sin dejar rastro de lo que devora.

Quizás, si hubieran abierto la ventana, hubieran visto la luna redonda. Redonda como los círculos que transitamos sin saber. Redonda como los ojos que se abren ante lo nuevo e ilumina el mar plateado que inunda el mundo como el único lugar lleno de secretos, lleno de melancolías que vuelven a ti como las olas, lleno de olor a sal como bálsamo para el frío que extiende las gotas del desànimo. Redonda como un milagro ausente que está ahí para hacer sentir la melodía de las auroras celestes.

dijous, 8 de març de 2012

MOTIVOS PARA VIVIR




Siguió viviendo sólo para poder pensar cada día en ella.

diumenge, 4 de març de 2012

EL HOMBRE DE AGUA



Us deixo una altra recomanació d'aquest àlbum publicat per kalandraka: "El hombre de agua", una història escrita per Ivo Rosati i il·lustrada per Gabriel Pacheco en què a partir del descuit per part d'algú de deixar-se una aixeta oberta i d'escampar-se l'aigua pertot arreu de la casa, neix aquest home singular, disposat a ensenyar-nos tots els jocs de presències i absències que pot fer l'aigua en les nostres vides.

dissabte, 3 de març de 2012

ESPERANDO A TIMOUN


Aquest és un conte preciós, suggerent, que ens parla de l'adopció i de l'espera, dels dubtes, de les impaciències, de les incerteses... Creat des del punt de vista de la protagonista, una cocodrila, amb la infinitud del mar com a escenari permanent, l'espera entra pels ulls, per la pell i per tots els òrgans i ens fa estar presents en la història com una carícia dolça, dolça.