QUÈ HI TROBARÀS?

Activitats de narració oral:

* Sessions de contes per a grans i petits.

* Com fer per regalar contes

Jugant amb les paraules:

* Contes per narrar tantes vides com universos n'hi haguessin.

* Entrevistes imaginàries.

* Imatges, vivències, pensaments per compartir.

* Actes per poder escampar la boira quan l'ànima se sent en compressió.

* Lectures per obrir camins.

* Temps de silencis fets paraules.

dimecres, 30 de juny de 2010

JACINTA

Jacinta se preguntaba cuál sería la mejor manera de esperar la muerte. No era para hacerle ninguna petición que le concediera un deseo personal, al contrario. Estaba decidida a hablarle cara a cara y a hacer un trato con ella. A raíz de la muerte de su pequeñín y del gran agujero que aún le quedaba en el alma, ella solita había llegado a la conclusión de que la muerte necesitaba una ayudanta para ordenar las defunciones porque algún desbarajuste de agenda debía de llevar la pobre muerte para haberse llevado a su hijo con tan solo dos añitos.
Una tarde, mientras esperaba a los pies de la cama de una paisana suya, la vio llegar con su capa negra, su guadaña... tal y como todos sabemos que es la muerte y Jacinta, de forma muy campechana, le planteó la cuestión a lo que la muerte accedió con un "podemos probar" con un tono lacónico. Acto seguido, Jacinta empezó las gestiones para hacer un orden para morirse lo más ecuánime posible.
La primera idea fue hacer una lista por orden cronológico, pero los primeros candidatos a morirse no tardaron en aparecer ante la puerta de su casa bastante reticentes de aceptar su suerte. Y allí estaban ellos, mostrándole todas las cosas que aún tenían pendientes por vivir. Visto el éxito con las personas mayores de su pueblo, pensó en buscar a los enfermos, però éstos tampoco estaban dispuestos a irse al otro barrio por cualquier cosa. Es más, ahora que se daban cuenta del final inminente, buscaban ilusiones por debajo de las piedras que les hacían mejorar en cuestión de días.
Qué difícil era decidir quién se tenía que morir primero, pensaba Jacinta. Pero ella no desistía. La vida la había curtido con la tenacidad que dan los malos tragos y vamos si sabía persistir. Por otro lado, si nadie estaba dispuesto a morirse, Jacinta estaba segura que en dos días iba a recibir a la dama de negro diciéndole que se había acabado el trato y haría como siempre había hecho: seguirían muriéndose a discreción, sin saber cuándo ni cómo, con los inconvenientes que eso suponía.
En eso estaba cuando se le ocurrió ir al ayuntamiento de su pueblo y pedir una subvención para formar un grupo de Voluntarios Para Morirse, la VoPaMo. Para Jacinta, la VoPaMo tendría la función de cubrir el expediente de equis defunciones mínimas ante la muerte, y así ella ya se quedaría tranquilita, y por otra parte sufragaba los gastos de una despedida como dios manda al voluntario en cuestión. Que uno quiere morirse mirando la luna llena en una playa con todos sus amigos, pues a morirse así; que lo que quiere es celebrarlo por todo lo alto con un festejo en el pueblo, pues también. Cada deseo era concedido a pies juntillas porque era el último.
La fama con que los vecinos del pueblo de Jacinta esperaban la muerte con tanta alegría y serenidad interior se fue extendiendo a otros pueblos que aplicaron tratos similares con la dama de negro.
Y llegó el día que le tocó el turno a Jacinta. Su deseo fue muy claro: quería volver a ver a su niño. Jamás en las historias de la muerte se había permitido regresar a nadie. Era un límite infranqueable, pero la dama de negro, agradecida por toda la dedicación de Jacinta, consiguió que las Parcas cosieran un hilo invisible a su hijo y devolvérselo por unas horas. Así fue como después de reconocer su tacto suave, su voz aflautada... después de mirar en la profundidad de sus ojos de oliva mientras le cantaba todas las canciones que tenía guardadas, se fueron cogidos de la mano más allá del tiempo.

dimarts, 29 de juny de 2010

DESPUÉS DEL HUMO NEGRO

"Después del humo negro..." escuchaba a través de los altavoces de su Ipod mientras los pies avanzaban a ritmo rápido por el sendero del bosque. Cuando llegó a la esplanada que buscaba, sacó el pico y la pala que llevaba encima y empezó a cavar con ímpetu. Cada palada iba acompañada de un soplido por el que se le escapaban todas las palabras que había dejado de decir por prudencia. Ahora, lejos de los barrotes que construyen los silencios ajinos, corrían libres sin preocuparse por el qué dirán. Una vez hubo cavado suficiente hondo como para enterrar al mayor de los enemigos mordaces, sacó de su mochila todos los perdones que tenía almacenados repitiéndoselos a lo largo de su vida y que la seguían como una sombra depredadora: cuando de bien pequeña su torpeza casi hace que atropellen a su amiga; sus peleas continuas con los niños del barrio que a más de uno le había costado un buen morado; el día que su abuela murió y ella no estaba allí para decirle adiós; cuando el amor ávido en pasiones le hace enamorarse del novio de su mejor amiga, o cuando otros amores aparecen en fila india o solapándose y la vida le va llevando de aquí para allá o a veces a ninguna parte o incluso al castillo de irás y no volverás; el día que mira a sus hijos y se pregunta qué recordarán de ella cuando ya no esté... y también, tequieros que no se ha atrevido a pronunciar, ecos de tambores que suenan siempre en las noches en vela cuando crees que sin querer has fallado a alguien... Guardó tantos perdones que el agujero se llenó hasta arriba.
Mientras allanaba con la pala la superficie de la tierra removida, imaginándoselos allá debajo, estériles, iba repitiéndose "basta ya de pedir perdón por todo. Basta ya." Recogió sus cosas y echó a andar con decisión. En ese momento notó algo bajo sus pies. Miró y contempló el rostro de alguien a través del paso del tiempo y se reconoció en esos ojos hechos pregunta. Qué complicado que hacemos todo, parecía que exabruptaran desde la última candidez perdida. Se agachó a recoger ese perdón olvidado y como si fuera un recién nacido lo meció entre sus brazos y mirándolo con la amorosidad que da la aceptación de uno mismo y de lo que nos rodea, se permitió perdonarse y desapareció.

EL PODER DE UN DEDO

Poco se imaginaba el dedo que alargándose hacia un punto determinado promovía una sentencia de muerte.

dilluns, 28 de juny de 2010

¿DE QUÉ ESTÁ HECHA LA LUNA?

Alrededor del mundo, por las afueras del universo, María se asomaba tímidamente cada mañana sin hacer ruido para no despertar a nadie y empezaba su limpieza matutina: recogía las quejas de los desamparados, los besos que no han llegado a su destino, las promesas que esperan convertirse en propósito, los malentendidos que se enredan con las palabras, los gestos que hacen saber lo que siente el corazón... y poco a poco iba construyendo una bola con cada uno de esos despojos. Moldeándola y reconstruyéndola con parsimonia y esperanza, la bola se iba haciendo cada vez más grande y redonda, hasta que llegaba un día especial y su esfera perfecta, blanca y reluciente se mostraba a los habitantes del mundo y éstos la miraban ensimismados sin sospechar que lo que contemplaban era una parte de ellos mismos.

dimarts, 22 de juny de 2010

FOGUERA DE SANT JOAN

Hizo una hoguera para quemar su piel desgastada, sus pasos inciertos, sus palabras huecas... y se encontró con otros náufragos que llegaban a la deriva para quemar todas las naves que la vida ha resquebrajado. Allí las llamas deshacían hechizos de dolor y de muerte; aquí, fina como la arena que se precipita por el terraplén, alguien esparcía semillas y flores por caminos nuevos.

diumenge, 20 de juny de 2010

LOS INFORMES DE FINAL DE CURSO

Los informes de los alumnos seguían esperando que las palabras les dieran identidad y carácter, pero éstas al mismo tiempo esperaban que las manos que las tenían que gestar se pusieran en marcha y como que no era así los nervios se acumulaban en esas horas de espera. ¿Qué ocurría? se preguntaban. Desconocían el hecho de que la cabeza que las tenía que poner en marcha -para que a su vez éstas crearan palabras y así hacer los informes- se encontraba hueca porque las ideas que la tenían que llenar habían perdido la conexión con la inspiración que, seguramente, se había quedado a disfrutar de algun momento contemplativo.

LOS COLORES

Salió de su casa con el rostro gris, como el día, y poco a poco fue perdiendo los colores de los pantalones, del jersey, de los zapatos, de la ropa interior... pero no se dio cuenta porque sus ojos también habían perdido el color.

EL CHARCO

Cruzó el charco de un salto, convencido de que llegaría al otro lado sin mojarse, pero el charco se desplazó y se hundió hasta perder la cabeza.

VIRUS

El virus atravesó océanos de archivos y dio con la dirección de él que estaba perdida en la lista de contactos de ella. Él, al ver la procedencia, algo le removió los recuerdos y aprovechó la oportunidad para decirle:
-hace mucho que no sé nada de ti. ¿Quieres que quedemos para un día?
A lo que ella le contestó:
-Para un día o para siempre.

divendres, 11 de juny de 2010

UNA HISTORIA DE MUERTE CON TRES FINALES

De todas las formas posibles de morir, Armanda eligió la más lenta: el desamor. Tenía claro que no quería una muerte violenta, no por ella, sino por la congoja de quien la encontrara, así que eligió bien sus cartas de juego y, lejos de los tópicos de una infancia con orfandades o maltratos... se fue directa a por unos ingredientes infalibles para conseguir su propósito.
Empezó con unas amistades, por poner un término convencional, que peinaban sus palabras con sarcasmo, bañaban sus actos con indiferencia y proclamaban sus propósitos desde el abuso que da la lealtad mal entendida. De ahí surgió su pareja que, ya en la intimidad de su casa, consiguió modelar la relación hacia el decaimiento de los nombres por los abismos de la atención, aliñándolos claro está con cinismos inteligentes que aún aprietan más las tuercas de las arterias. Este hecho, para quien no lo haya probado, es muy eficiente; consigue amordazarte hasta la médula espinal, que es el conducto más importante de las transmisiones de vida.
Llegados a este punto de su existencia, Armanda ya se sentía bastante muerta, pero no lo suficiente aniquilada porque bien sabemos que los artilugios modernos de la legalidad civil podían proporcionarle un chimpón a su situación (o sea el divorcio) en el caso que tuviera fuerzas y medios para acabar con una relación así. Por lo que eligió la carta de la incondicionalidad que viene revestida por la palabra "hijos". Y tuvo tres.
Con los hijos, Armanda estaba completamente segura de que conseguiría su propósito de morirse. Sólo necesitaba asegurarse de que no la quisieran porque ya se sabe que no recibir un mínimo de cariño por alguien a quien amas hasta el punto de ser capaz de dar tu vida provoca en uno mismo un agujero tan profundo que te acabas muriendo. Y vamos si lo consiguió, de que no la quisieran.
Al principio iba un poco perdida porque cuando son pequeños y les quieres tanto es fácil que se te escapen más palabras dulces de la cuenta o que te enternezcas cuando les bañas y les hagas cosquillitas o masajes en esos cuerpos tan chiquitines o que te rías con ellos cuando te sueltan la primera sonrisa... pero aprendió rápido. A la que vio que el primer hijo iba camino de ser un mozo tierno y sensible para con ella, se dio cuenta de que tenía que cambiar de estrategia.
No le costó nada introducir algunos elementos que resultan infalibles para evitar que te quieran. Lo primero que hizo fue mostrarse contradictoria e imprevisible en su manera de ser. Sólo para despistarlo y provocar en él un perfil de personita insegura, ansiosa e insatisfecha (la triple S). De repente le chillaba sin más o le hablaba en mal tono o le permitía hacer cosas inaceptables y peligrosas o se enfadaba y se mostraba indiferente a sus peticiones, o le castigaba de forma desproporcionada... Armanda se dio cuenta enseguida que iba por buen camino porque en pocas semanas el niño empezó a mostrarse arisco, agresivo... Y ella, a sufrir como nunca lo había hecho.

A medida que el crío fue creciendo, con el campo bien abonado, las muestras de desamor por parte del hijo fueron aumentando y con ellas el dolor de Armanda y, por consiguiente, su muerte. Si a eso le sumamos que los otros dos hijos ya estaban en camino y el entrenamiento del primero se había perfeccionado con el segundo y el tercero, es casi innecesario decir que Armanda se iba consumiendo por momentos. Le quedaban, pues, pocos añitos de vida. Había pasado la adolescencia del primer hijo y media del segundo y estaba segura que cuando llegara la del tercero sería su final.
El tiempo fue pasando y Armanda, tal y como era de esperar, vagaba por los días sin ánimo ni aliento hasta que enfermó de tal manera que tuvieron que llevarla al hospital. Los médicos quisieron investigar las causas de su enfermedad, pero no descubrieron nada concreto que pudiera haberla provocado. Su caso entró en uno de esos programas de investigación y con ello se inició un proceso largo de pruebas y pruebas que la tenían hartita, sobretodo porque estaba mejorando a raíz de que, lejos de casa, las influencias negativas de la no-convivencia habían disminuído y el objetivo de morirse, por tanto, se estaba viendo amenazado.
final 1
Ella luchaba con todas sus fuerzas para contrarestrar los efectos negativos del bienestar y atención que recibía, pero era tanta la celeridad con que se curaba y tantos los estímulos que la vida en sí produce para seguir generando vida de forma espontánea, que por mucho empeño que puso en morirse no lo conseguió.
final 2
En un momento de desesperación, Armanda habló con su médico y le confesó su propósito de morir desde bien temprana edad y cómo había conseguido un método infalible para irse al otro barrio. El médico, con una curiosidad insaciable, quiso averiguar cuáles de sus estrategias la estaba matando con más precisión. Para ello siguió haciéndole más pruebas y cuando obtuvo los resultados, Armanda no se podía creer que la mayor causa e influencia que la estaban llevando a la muerte no era tanto el desamor de sus hijos, sino el suyo propio.
final 3
Armanda no estaba dispuesta a permitir que la ciencia médica tirase por tierra la labor que ella llevaba años y años trabajando. Si algo la distinguía era su tenacidad para todo lo que se proponía y si su meta era morirse, aunque fuera lentamente, estaba dispuesta a conseguirlo. Por lo que, dadas las circunstancias, y ante la evidencia de que se encontraba metafóricamente hablando en una vía muerta, decidió cambiar de tren y se tiró por la ventana.

PER MOLTS ANYS, GABRIEL















SI


Si puedes llevar la cabeza sobre los hombros bien puesta
cuando otros la pierden y de ello te culpan;
si puedes confiar en ti cuando todos de ti dudan,
pero tomas en cuenta sus dudas;
si puedes esperar sin que te canse la espera,
o soportar calumnias sin pagar con la misma moneda,
o ser odiado sin dar cabida al odio,
y no por eso parecer demasiado bueno o sabio;
si puedes soñar sin que tus sueños te dominen,
si puedes pensar sin que tus pensamientos sean tu meta,
si puedes habértelas con el Triunfo y el Desastre
y tratar por igual a ambos farsantes,
si puedes tolerar que los bribones
tergiversen la verdad que has expresado
y la conviertan en trampa para necios,
o ver en ruinas la obra de tu vida
y agacharte y reconstruirla con viejas herramientas;
si puedes hacer un atado con todas tus ganancias
y arrojarlas al capricho del azar,
y perderlas y volver a empezar desde el principio
sin que salga de tus labios una queja;
si puedes poner al servicio de tus fines el corazón,
el entusiasmo y la fortaleza, aún agotados,
y resistir aunque no te quede ya nada,
salvo la voluntad que te diga "adelante!";
si puedes dirigirte a las multitudes sin perder la virtud,
y codearte con reyes sin perder la sencillez,
si no pueden herirte amigos ni enemigos,
si todos cuentan contigo en demasía,
si puedes llenar el implacable minuto
con sesenta segundos de esfuerzo denodado,
tuya es la Tierra y cuanto en ella hay,
y más aún, serás un hombre, hijo mío!


Rudyard Kipling

dijous, 10 de juny de 2010

EL PISO DE ARRIBA

"Nadie supo nunca el verdadero nombre..." de la mujer que vivió en el tercer piso. Llegó sin avisar y se instaló con sigilo como lo hacen los gatos al caminar. Desde pequeños aprendimos a crear silencios en nuestra casa para imaginarnos por donde transitaba su vida a dos metros por encima de la nuestra. Era la mayor distracción y mis hermanos y yo la vivíamos con tanta expectación que ni las mejores atracciones del momento nos hubieran proporcionado nada mejor. Pero a pesar de nuestra atención por todo lo que sucedía en el piso de encima, pasábamos la mayor parte del tiempo sin saber localizarla. Incluso llegamos a hacer turnos y sacamos en conclusión que durante el día su actividad distaba bastante de ser la habitual de cualquier otra persona y que debía ser alguien más bien noctámbulo porque, curiosamente, por la noche se oían muchos más ruidos.
Con el tiempo agudizamos más nuestras investigaciones y dedujimos que habían pasos y otras manifestaciones que no eran sólo de la misteriosa mujer así que inluímos la acción de espiar por la mirilla para comprobar si subían personas extrañas hasta su puerta, pero nunca vimos a nadie. Aquí también hacíamos turnos y nos íbamos rotando todos menos la Laura. No podia. A la que se ponía de puntillas para mirar, con los nervios le entraban unas ganas horrorosas de hacer pis.
Todo ese halo misterioso fue creciendo como nuestra curiosidad insaciable y una noche decidimos echar a suertes quién de los cinco hermanos subiría hasta la puerta de su casa a llamar poniendo cualquier excusa. Le tocó a Laura, cómo no. Yo creo que puso tanto ahínco mental para que no fuera ella que consiguió el efecto contrario. Así que después de mucho convencerla, Laura subió los escalones hacia la puerta de nuestra vecina como lo hace el que recorre el último tramo hasta el patíbulo. Nosotros la instábamos desde nuestro rellano y al final puso sus nudillos en la puerta. Ésta se abrió después de tres insistencias pero al otro lado no había nadie.
El tiempo que sucedió a ese hecho que jamás esclarecimos nos llenó de preguntas que no podíamos contestarnos. Algo había pasado y nosotros éramos incapaces de entender. Una cosa sí que era cierta: desde esa noche, en el piso de arriba ya no se escuchaba más que el silencio, pero era diferente al que había antes, ahora se había convertido en un silencio ausente.
El tiempo pasó y todos guardamos esa vivencia en el rincón más oscuro de nuestra alma. Hasta que un día, por casualidad, cayó en nuestras manos un periódico cuya fotografía era de una mujer con el semblante muy igual al de nuestra vecina. Nos dejó inmovilizados leer que había muerto en extrañas circunstancias en una fecha anterior a la de su llegada al edificio. A pesar de que ya éramos mayores, un escalofrío recorrió nuestras espaldas y volvimos a guardarlo todo en el mejor escondite que el hombre ha creado: el olvido.
Semanas más tarde, alguien volvió a alquilar el piso de arriba y ese hecho nos llenó de pesadumbre. Era también alguien de pasos delicados y de quehacer silencioso. Volvió a sonar la misma música ténue que hacen los movimientos imperceptibles. Por la noche, en cambio, como en la otra ocasión, también augmentaban los ruidos, pero nosotros nunca más volvimos a escuchar a través de las puertas.

MICRO CON JUEGO DE TODO O NADA BILINGÜE

Todo se conviertió en nada, aquella mañana de primavera, cuando nadie encontró ninguna respuesta.

Tot es va convertir en no-res, aquell matí de primavera, quan ningú no va trobar cap resposta.

dimecres, 9 de juny de 2010

EL COLORÍN COLORADO

El colorín colorado se estuvo esperando un buen rato confiando en que el hada madrina haría los honores oportunos con su varita mágica y todo el reino se despertaría después de tantos años de letargo o el lobo acabaría comiéndose a algún animal o, por lo menos, ahogado en el río con la panza llena de piedras o la tortuga daría otra lección a alguna liebre o el sol amanecería en un atardecer de la vida de alguien... pero nada de eso llegó y el colorín colorado ya no sabía qué hacer porque la espera se estaba convirtiendo en una enorme amenaza: todo presagiaba un final inminente y fatídico y así fue como se perdieron el color de las cosas, las formas de las letras, el sonido de las palabras... y los cuentos. Y sin cuentos los seres humanos dejaron de poseer aquéllo que les caracterizaba como tales: el don de crear historias y de ahí perdieron el lenguaje y a continuación se volvieron animales, pero sin raciocinio, que parece que es mucho peor... En fin, una desgracia tras otra que aún no había acabado porque en esa sucesión de hechos también se olvidaron de la música, de la danza, de la pintura... -que es otra forma de hacer historias- y de la capacidad de imaginar. Pero aún estaba por llegar la consecuencia más terrible de todas: el amor, que les hacía únicos en la especie de los seres vivos, había desparecido de su mundo bípedo por lo que entre unas cosas y otras primero pasaron a ocupar el último puesto de la cadena trófica y después desparecieron de la faz de la tierra y la única constancia que tenemos de su existencia es la que se explica en algunos cuentos que no llegaron a perderse porque el colorín colorado fue paciente.

dimarts, 8 de juny de 2010

CICLES

-Un dia, ja no caldrà que em miris a poc a poc per comprovar si encara sóc aquí. Aleshores ocuparàs el meu lloc i contemplaràs uns altres ulls que et fitaran per saber com hauran d'esguardar el món quan tu tampoc hi siguis.

dilluns, 7 de juny de 2010

GRIPAUS ENCANTATS DE LA VIDA

El gripau inflava i desinflava el coll recolzat sobre una roca, expectant i amb aires contemplatius, aquell matí d'estiu. De sobte, pel cantó sud de l'estany va aparèixer una noia amb els cabells plens de rínxols daurats que passejava per senderonets allunyats del bosc arran d'un ensurt que havia tingut amb una família d'óssos. Quan la noia va veure el gripau, l'amfibi li va aclucar un ull i aquest gest insòlit va ser el senyal que necessitava perquè un pressentiment de bons auguris l'empenyés a acostar-s'hi. El seu instint li deia que aquell animaló que anava fent "croac" cada dos segons, en el fons, era un príncep blau que patia algun encanteri desafortunat. De fet, ja portava petonejats uns quants gripaus i la sort no l'havia acompanyat amb tota la solidesa que ella esperava, però estava convençuda que aquella bestioleta que tenia al davant amagava dins seu l'ànima d'un ésser torturat per alguna bruixa cruel i tan bon punt ella l'alliberés del seu pesar, el futur príncep li demanaria en matrimoni alhora que de la seva boca caurien anissos que els faria feliços per sempre.
Decidida, doncs, va acostar-li els llavis i després de sentir-se un "mua" sonor, el gripau, tal com la noia havia imaginat, va desfer el seu encanteri, es va convertir en l'antic monstre del llac de Banyoles i ella en la primera víctima d'aquesta segona part de la història.

diumenge, 6 de juny de 2010

VIDA RECUPERADA

La comida dejó en la sobremesa un sabor amable. Uno a uno, los amigos fueron retahilando a través de risas y complicidades recuerdos de viajes, de cumpleaños, de otras comidas... y en la cabeza de Manuela, se reescribió una nueva narración a partir de esas imágenes olvidadas. Manuela reía y se reía con la vida que había dejado atrás y que ahora, recuperada, le regalaba esa sensación reconfortante de que todo aquello que había vivido había valido la pena.

divendres, 4 de juny de 2010

CONTROL ONLINE

Manuela no se lo podía creer: estaba perdida en medio de una ciudad que no conocía y sin su móbil, sin su GPS, sin su portátil... Se sentía al borde del colapso. ¿Qué podía hacer? Había quedado con una amiga en algún lugar incierto para hablar de su separación y de su desesperación. Lo último que se habían dicho era que cuando llegase, ya la llamaría para que le fuera dando indicaciones. ¿Cómo podía haber sido tan poco... previsora?
A fuerza de no ejercitarlo, preveer (un verbo que suscita una acción de anticiparse a algo) había quedado desterrado de su universo personal. Atrás quedaban esos tiempos en que el ejercicio de pensar cómo organizar un encuentro con sus dóndes, cuándos, cómos y cuántos tenía en sí mismo el manejo de la ilusión, de la espera más o menos paciente, de la improvisación creativa.
Aunque tal y como ella tenía vertebrado su mundo de un tiempo a esta parte, prescindir de todos sus cachivaches tecnológicos le parecía la amenaza más grande después de haberse quedado huérfana a los siete años. ¿Cómo podría enhebrar en su día a día un segundo tras otro sin su móbil al lado, sin su conexión disponible a todas horas y con todo lo que el mundo ha creado? Vivía tan submergida en esa lógica que todo lo anterior parecía sacado de un segmento de la humanidad lleno de despropósitos.
Por eso, después de veinte minutos de sentirse perdida, Manuela seguía agarrotada en el volante de su coche sin saber qué hacer.
Pero en ese momento alguien que llevaba un rato observándola le picó a la ventanilla del coche, ella atinó a bajarla, él le sonrió y ella cambió el rictus de rigidez por la tranquilidad que da una sorpresa agradable y es que por primera vez en mucho tiempo había dejado espacio para el azar.

dijous, 3 de juny de 2010

OTRO MICROCUENTO CON DINOSAURIO DENTRO

El bullicio se hacía inaguantable en la gruta del dinosaurio, salió a despejarse y le cayó encima una era glaciar.

dimecres, 2 de juny de 2010

CREPÚSCULO

Salen por la noche, son sombras errantes que esperan el cobijo que da la oscuridad para desplazar sus cuerpos repletos de nodrizas esperas, de sesgados alientos. Vagan por calles ocupadas por rostros que no miran, por pasos que no van a ninguna parte. Sólo se escucha el latido anónimo de unos corazones que no buscan ningún encuentro. Entonces llega el alba y con ella el absurdo de volver a un quehacer asfixiante que espera el crepúsculo para dejar de ser.

dimarts, 1 de juny de 2010

EL ÚLTIMO ADIÓS

Todos los adioses iban desapareciendo de su memoria auditiva poco a poco. Ciega de nacimiento, Manuela luchaba por mantener vivos los sonidos que le seguían acercando a los seres más queridos como aquél que guarda las fotografías antiguas en una caja de galletas y mira con los ojos inválidos, lo que el tiempo se ha llevado a algún rincón del silencio. Una brisa quieta para un alma que se adormece, un graznido que ya no rompe ningún corazón. Así pasaba los días pero sobre todo las noches. Así hasta que la voluntad cruel de las ondas no le permitió recordar la voz de madera de su hijo mayor. Entonces, como si un abanico hubiera cerrado de golpe su movimiento tenue, echó el pestillo a su vida.

EXAMEN DE MATES

El pitjor de l'examen final de matemàtiques no va ser haver-se passat més de dues hores fent-ho, sinó comprovar, en sortir-ne, que els seus resultats no coincidien amb els de la resta de companys.