QUÈ HI TROBARÀS?

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Jugant amb les paraules:

* Contes per narrar tantes vides com universos n'hi haguessin.

* Entrevistes imaginàries.

* Imatges, vivències, pensaments per compartir.

* Actes per poder escampar la boira quan l'ànima se sent en compressió.

* Lectures per obrir camins.

* Temps de silencis fets paraules.

divendres, 21 de maig de 2010

EL LEÓN-TORTUGA

El león fuerte y melenudo ya no sabía qué hacer con su aparente fortaleza. Desde su último afer con el ratón en que la astucia de ese diminuto ser había derribado todas las amenazas de la prepotencia, las cosas le habían ido de mal en peor: ya no era aquel rey de una selva en extinción, aunque selva al fin y al cabo, lo había notado en la manera que le miraban algunos de sus hermanos felinos, algo así como haciéndole un desafío burlón y eso él lo llevaba francamente mal. En otros tiempos hubiera sido motivo suficiente para dejar desarticulada alguna cabeza de su cuerpo, pero tal y como estaba ahora lo único que le provocaba esa sensación de exclusión era salir de los circuitos de relaciones y quedarse a solas con él mismo. Fue en esos momentos de soledades y silencios que tuvo ocasión de preguntarse qué le pasaba y con toda tranquilidad se dio cuenta de que no tenía ni idea. Respuesta esperable si tenemos presente que como león a lo único que había tenido que dedicarse era a atacar y a defender. Qué monotonía, pensó, toda la vida haciendo lo mismo. Suerte que he reaccionado a tiempo, se dijo casi sonriendo. Así que sin pensárselo ni un momento, quiso experimentar convertirse en otro animal: una tortuga, susurró para sus adentros, quiero ser una tortuga sabia. Acto seguido se rapó la melena y se dispuso a buscar una corteza de árbol o algo parecido que le sirviera de caparazón. Metido en su nueva especie animal, se dio tiempo a sí mismo para buscarse una identidad como tortuga, para inventarse una historia de su nueva vida que explicase de dónde había salido, qué cualidades iba a disponer a partir de esa adopción... pero también eso le resultó tremendamente pesado. ¿Y si me dedico simplemente a vivir? Concluyó al cabo de bastante tiempo. Y así lo hizo. No sabemos si fue la actitud de ser tortuga lo que le llevó a plantearse les cosas de otra manera (¿será cierto el dicho de que el hábito hace al monje?), el caso es que ese león-tortuga vivió muchos años, se ganó no sólo el respeto de los demás animales de la selva, sino el suyo propio, que es mil veces más importante, y sin proponérselo se convirtió en una tortuga sabia.

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